El desarrollo minero comienza a generar nuevas demandas sobre el mercado inmobiliario sanjuanino. Casas de tres dormitorios para familias vinculadas a puestos gerenciales, oficinas corporativas de gran superficie y terrenos para nuevos desarrollos aparecen entre los requerimientos que el sector identifica ante la expectativa de crecimiento de la actividad.
El presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de San Juan, Esteban Costela, explicó que todavía es temprano para medir el impacto concreto que tendrá el desembolso de US$250 millones anunciado por Vicuña, pero sostuvo que la ejecución de las obras de infraestructura puede tener un efecto positivo sobre el mercado inmobiliario.
En diálogo con Radio Colón, Costela señaló que uno de los déficits más claros está en las viviendas de tres dormitorios, un segmento en el que actualmente existe una oferta limitada. Según explicó, algunos de los pedidos recibidos corresponden a trabajadores de perfil gerencial que llegan a la provincia acompañados por sus familias.
La demanda, además, no se limita a una vivienda. De acuerdo con el corredor inmobiliario, en esos casos también aparecen requerimientos vinculados con colegios, educación, clubes y espacios de esparcimiento. Incluso mencionó la falta de cupos en colegios bilingües como uno de los aspectos que deberán resolverse si el crecimiento de la actividad minera genera un flujo mayor de familias hacia San Juan.
Las empresas alquilan y los inversores compran
Costela hizo una distinción respecto del comportamiento de las compañías mineras en el mercado. Según explicó, las empresas generalmente alquilan los inmuebles, mientras que quienes compran son inversores privados que adquieren propiedades pensando en que puedan convertirse en una demanda futura vinculada con la minería.
En cuanto a las zonas, señaló que los departamentos periféricos vinculados al desarrollo industrial y a la cercanía con los proyectos mineros pueden experimentar un crecimiento de la demanda. Para las viviendas destinadas a mandos gerenciales, en cambio, los requerimientos que recibió el sector se concentran principalmente en Capital y zonas cercanas.
Históricamente, explicó, el corredor inmobiliario más desarrollado de San Juan se extiende de este a oeste, con Santa Lucía, Rivadavia y Capital como principales áreas, seguido por Rawson. Para el caso específico de la minería, los pedidos de alojamiento recibidos hasta ahora se orientan principalmente hacia Capital.
Oficinas para 400 personas: otro déficit
La demanda que genera la minería tampoco se limita a viviendas. Costela puso como ejemplo el caso de Los Azules, que habría buscado oficinas en Capital o alrededores para albergar inicialmente a unas 100 personas y, en una segunda etapa, espacios con capacidad para 400 trabajadores.
El problema, según describió, es que el mercado sanjuanino cuenta con muy pocos inmuebles capaces de responder a ese tipo de requerimientos. Frente a esa situación, los corredores analizan alternativas que podrían incluir la distribución de los equipos en diferentes edificios.
“No por ser minera el inmueble vale más”
Uno de los puntos abordados durante la entrevista fue el posible impacto de la minería sobre los precios de los alquileres. Costela descartó que una propiedad aumente automáticamente su valor por el solo hecho de ser alquilada a una empresa minera.
Explicó que recibe consultas de propietarios que consideran que una compañía minera podría pagar más por un inmueble, pero aclaró que esas son, por ahora, expectativas. “No por ser minera el inmueble vale más”, sostuvo Costela.
Para el especialista, el mecanismo que podría impulsar los precios es otro: el aumento general de la demanda. Es decir, si la actividad minera genera más personas buscando viviendas y oficinas, será el propio mercado, a través de la relación entre oferta y demanda, el que eventualmente presione sobre los valores.
Costela también relativizó el impacto que ese eventual incremento podría tener sobre quienes no trabajan directamente en minería. Recordó que, durante el anterior boom minero, el movimiento económico no quedó limitado a las compañías del sector: alcanzó a trabajadores de otras actividades que también vieron crecer sus ingresos.
Como ejemplo mencionó a soldadores y mecánicos, cuya actividad podía beneficiarse del derrame económico generado por la minería. Por eso, planteó que el eventual efecto sobre el mercado inmobiliario deberá analizarse de manera integral y no solamente desde el ingreso de trabajadores mineros.
Inversores de Buenos Aires, Córdoba y Rosario miran a San Juan
Otro de los datos destacados por Costela fue el creciente interés de desarrolladores de otras provincias. Contó que, durante un reciente congreso inmobiliario organizado en San Juan, participaron desarrolladores locales y también empresarios llegados desde Buenos Aires.
Tal como adelantó DIARIO DE CUYO, entre ellos mencionó a Ocha, una constructora que comenzó a buscar terrenos grandes para desarrollar barrios de viviendas. El interés estaría directamente relacionado con el déficit detectado en la oferta de casas de tres dormitorios.
El movimiento, además, no se limita a Buenos Aires. Costela aseguró que recibieron consultas de desarrolladores de Córdoba y Rosario, interesados en invertir en San Juan ante las perspectivas económicas asociadas al crecimiento de la minería.