Por Claudio Larrea - Director del Observatorio de Inteligencia Artificial – UCCuyo
Por Claudio Larrea - Director del Observatorio de Inteligencia Artificial – UCCuyo
Un estudio del Observatorio de Inteligencia Artificial de la Universidad Católica de Cuyo, basado en datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC correspondientes al período 2017–2024, analizó información de aproximadamente 2.900.000 individuos y 850.000 hogares argentinos y obtuvo un resultado claro: completar la educación secundaria reduce en promedio un 34% el riesgo de exclusión digital en la Argentina.
La investigación utilizó modelos de inteligencia artificial explicable y programación en Python para identificar cuáles son los factores que mejor explican la inclusión o exclusión digital en el país. Este enfoque permitió analizar grandes volúmenes de datos y estimar el peso relativo de distintas variables socioeconómicas. Los resultados muestran que el nivel educativo aparece como una de las variables más determinantes para comprender quiénes logran integrarse plenamente al mundo digital y quiénes quedan rezagados.
Cuando se habla de brecha digital, muchas veces se piensa únicamente en la falta de acceso a internet. Sin embargo, el fenómeno es más amplio. La exclusión digital no solo implica no tener conectividad, sino también carecer de dispositivos adecuados, no poseer habilidades para utilizar tecnologías digitales y no contar con oportunidades para aprovechar internet con fines educativos, laborales o productivos.
En este contexto, la educación cumple un papel central. El estudio evidencia que las personas que no finalizaron la escuela secundaria presentan mayores probabilidades de enfrentar dificultades en tres dimensiones clave: acceso a dispositivos tecnológicos, disponibilidad de conectividad en el hogar y desarrollo de competencias digitales básicas.
Estas limitaciones no solo afectan la vida cotidiana de las personas, sino que también restringen sus posibilidades de formación, acceso al empleo y participación social. En una sociedad donde cada vez más servicios, trámites y oportunidades laborales se gestionan a través de plataformas digitales, la falta de competencias tecnológicas tiende a profundizar desigualdades existentes.
Por el contrario, quienes completaron el nivel secundario muestran niveles significativamente más altos de inclusión digital. Tienen mayor probabilidad de contar con conexión a internet en sus hogares, utilizan con mayor frecuencia herramientas digitales y poseen mejores habilidades para interactuar con plataformas virtuales, acceder a información y realizar trámites en línea.
Los modelos aplicados en la investigación permiten dimensionar este impacto con claridad. El nivel educativo del jefe o jefa de hogar explica aproximadamente el 35% de la variabilidad del riesgo de exclusión digital, ubicándose como el factor con mayor peso explicativo dentro del conjunto de variables analizadas.
Este hallazgo plantea una reflexión relevante para las políticas públicas. Durante los últimos años, muchos esfuerzos para reducir la brecha digital se concentraron en ampliar la infraestructura tecnológica, mediante la expansión de redes de internet, la mejora de la conectividad móvil y la distribución de dispositivos.
Estas medidas han sido fundamentales y permitieron que más del 90% de los hogares urbanos argentinos tenga hoy acceso a internet. Sin embargo, la evidencia muestra que la conectividad por sí sola no resuelve completamente el problema de la exclusión digital.
En este contexto, completar la educación secundaria adquiere un valor estratégico. No solo mejora las oportunidades laborales o los ingresos futuros, sino que también fortalece habilidades cognitivas y digitales necesarias para desenvolverse en una sociedad cada vez más mediada por la tecnología.
El estudio confirma así una idea central: la educación sigue siendo uno de los principales motores de inclusión social en la era digital, y terminar la escuela secundaria se vuelve cada vez más una condición clave para participar plenamente en la vida social, económica y tecnológica del siglo XXI.