Por Lic. Prof. Fernando A. Ocampo Bravo - Analista internacional
Por Lic. Prof. Fernando A. Ocampo Bravo - Analista internacional
Mucho antes de los multimillonarios modernos, un empresario chileno levantó un imperio basado en minas, bancos, ferrocarriles y enormes extensiones de tierra. José Tomás Urmeneta llegó a ser considerado por diversos historiadores como uno de los hombres más ricos de su época. Sin embargo, con el paso de los años, su nombre quedó prácticamente en el olvido.
Esta es la increíble historia del multimillonario chileno que casi nadie recuerda. Su fortuna no provenía de un solo negocio; mientras Sudamérica construía sus economías, él levantó la suya, capaz de competir con las grandes élites económicas del siglo XIX.
José Tomás de Urmeneta y García-Abello (Santiago, Reino de Chile, 8 de octubre de 1808 - Limache, República de Chile, 20 de octubre de 1878) fue un industrial y político chileno de origen vasco, miembro del Partido Nacional o monttvarista. También fue un destacado hombre público: participó como diputado, senador y candidato a la Presidencia de la República en las elecciones de 1871, donde obtuvo el segundo lugar detrás del liberal Federico Errázuriz Zañartu.
Fue dueño de las famosas minas del Pique de Tamaya, del ferrocarril de Tongoy, en Coquimbo, y principal propietario de la Empresa de Gas de Santiago. Además, fue reconocido como filántropo por las numerosas obras sociales y culturales que apoyó, como la Casa de Orates de Santiago. En Limache se desempeñó como industrial y agricultor, y fue uno de los principales impulsores del desarrollo de esa ciudad.
Sus minas se inundaron. El precio del cobre se desplomó. Hipotecó hasta su propia casa. Cualquiera se habría rendido.
Sin embargo, en pleno siglo XIX, este empresario chileno dio una verdadera lección de resiliencia. Apostó todo cuando nadie creía en él y terminó produciendo cerca del 25% del cobre chileno. No solo se convirtió en millonario: gracias a su visión, Santiago contó con alumbrado a gas y se fortaleció la creación del Cuerpo de Bomberos.
Durante su estancia en Inglaterra conoció de cerca la Revolución Industrial, impregnándose del espíritu empresarial, la racionalidad económica y una moderna visión de los negocios.
A su regreso a Chile se dedicó a la minería, actividad que lo convirtió en un hombre de fortuna a comienzos de la década de 1830. Más adelante diversificó sus inversiones en la explotación de cobre, plata, carbón y oro. Fue propietario del principal centro cuprífero del país, Tamaya, cuya producción llegó a representar más de la cuarta parte del cobre chileno.
Creó la Sociedad Chilena de Fundiciones y la Sociedad de Gas de Santiago. Hacia la década de 1870 sus inversiones ya incluían molinos, bienes raíces, fábricas de tejas y ladrillos, préstamos, ferrocarriles, compañías de seguros y bancos.
Entre sus principales obras de beneficencia fue fundador de la Casa de Orates y un entusiasta impulsor del Cuerpo de Bomberos de Santiago. Junto con Adolfo Eastman Quiroga fundó, el 30 de diciembre de 1863, la Octava Compañía del Cuerpo de Bomberos de Santiago. Además, integró el directorio de la institución y fue su primer superintendente entre 1863 y 1865.
También protegió durante veinte años a la Sociedad de Instrucción Primaria y aportó importantes sumas para la construcción de las iglesias La Estampa y La Viñita, además de colaborar con numerosas obras de beneficencia.
Durante el conflicto entre España y las repúblicas sudamericanas, costeó los gastos personales del político y diplomático Rafael Sotomayor cuando este gestionó la llegada de fragatas peruanas. Asimismo, puso su fortuna a disposición del Gobierno para la compra de armamentos. Aunque la oferta fue rechazada, sí se permitió que su yerno utilizara esos recursos para adquirir buques y cañones.
Urmeneta llegó a la actual Región de Coquimbo como administrador del fundo de su cuñado, ubicado en Sotaquí. Al año siguiente contrajo matrimonio con Carmen Quiroga, con quien tuvo tres hijas.
Una vez establecido en la provincia del Limarí, comenzó a desarrollar su interés por la minería. Durante casi veinte años buscó una veta de cobre de alta ley en las cercanías del Pique de Tamaya.
Se cuenta que vivía al pie del cerro junto a su familia y que todas las tardes recorría los alrededores montado en un burro en busca del filón que lo haría rico. Por esa perseverancia, los pobladores comenzaron a llamarlo "el loco del burro".
Finalmente, alrededor de 1850 encontró una veta de cobre de enorme calidad y extensión. Ese descubrimiento lo convertiría en el empresario minero más importante de Chile.
La calle principal de Andacollo lleva el nombre de José Tomás de Urmeneta en homenaje a este benefactor, descubridor de importantes yacimientos e impulsor de la industrialización minera en la zona. En Andacollo explotó el mineral de Churrumata, donde instaló la primera máquina a vapor destinada al desagüe y la molienda de minerales.
Agradecido por la prosperidad que obtuvo gracias a esas tierras, en 1874 creó la Sociedad de Beneficencia de Andacollo, encargada de administrar el legado de casas y terrenos que poseía en esa comuna.
También fue diputado por Ovalle. En su honor, el Liceo Industrial José Tomás de Urmeneta, de Coquimbo, lleva su nombre.
José Tomás de Urmeneta falleció el 20 de octubre de 1878 en su hacienda Lo Urmeneta, ubicada en Limache, Chile.