8 de marzo de 2026 - 04:00

El triángulo roto

Por Carlos Fara - Analista político

Por suerte está esta columna que no me deja mentir. Hace 11 meses atrás, en la nota "Liberación o Dependencia" dijimos que el triángulo de hierro había dejado de existir, y que lo realmente contaba era una vara con dos polos. La definición de la nueva cúpula del ministerio de justicia da cuenta de eso una vez más. Karina no solo ganó espacios de poder (al enemigo, ni tomas de televisión), sino sobre todo ha predominado un concepto: hay que tener poder propio -partido, vínculos con la justicia, etc.- para asegurar la consolidación de un proyecto a largo plazo. Más aún si éste pretende transformar la Argentina de pies a cabeza.

El kirchnerismo siempre supo eso -por su prosapia peronista- y tiene grabada en piedra la consigna "no está muerto quien pelea". Porque una cosa es ganar una elección sin estructura, sin Estado, sin territoriales, con redes, y otra muy distinta es gobernar y ordenar un país con 45 millones, el octavo territorio del planeta. Hace falta tener un ejército, soldados con aspiraciones para dar "la vida por Milei" (y por sí mismos).

Esto lleva a otro debate sobre unas declaraciones de Macri que tuvieron poca repercusión (ya que él mismo lo embarró diciendo que hoy un pobre vive mejor un rey de hace 100 años): le advirtió al Javo que formar un partido cuesta mucho esfuerzo, y que "es mejor concentrarse en diseñar un buen gobierno y en tomar buenas medidas … hoy la gente rechaza la política, de 10 tipos, 6 son locos, 3 son chorros, y uno es lógico, y el lógico entonces se raja a su casa… Pero sin política no se puede construir una mejor sociedad, es una paradoja que se debe resolver". Uno podría preguntarse entonces qué es el PRO hoy. Lo cierto es que el líder amarillo le baja el precio a la construcción política, pero al mismo tiempo la ve necesaria. Meta mensaje: si no te va bien en la gestión, el partido es relativo. Discutible: no son metas excluyentes.

El discurso / show en la apertura de sesiones desató otro debate en las redes que involucran al ex Emir de Cumelén. Para la grey libertaria, los buenos modos de Macri no sirvieron para gobernar y fue tibio, entre otros epítetos. En esa línea justifican la fuerte confrontación de Milei, porque si no, no se puede domar al kirchnerismo. Es un buen argumento para la tribuna, pero la realidad siempre es más compleja. Por empezar porque el contexto nacional e internacional era muy distintos en los dos primeros años del amarillo que ahora con el violeta. La sociedad no estaba desahuciada al final del mandato de CFK, como si lo estaba cuando terminó Alberto. Por lo tanto, en 2015 se buscaban algunos cambios, no un gran cambio. Milei llegó con una sociedad entregada a lo que sea, buscando algo diferente a todo lo preexistente y lo aprovechó.

En segundo lugar, Macri cometió muchos errores en sus 4 años de gobierno, pero no fracasó por tener buenos modales. Recordemos que Cambiemos debía ser la expresión antitética de Cristina, tanto en lo ético, como en lo estético. En ese sentido, frente al estilo confrontativo, politizado, ideologizado y épico de ella, el del PRO debía ser apaciguado, tranquilo, abierto, no politizado. La mayoría quería un descanso después de la omnipresente CFK. Ahora es distinto: frente al descalabro económico y la falta de liderazgo de Alberto, lo que venía debía ser fuerte, autónomo, tajante. Eso es Milei, aunque los excesos a veces le pasen factura.

Tercero, más allá de lo que demandase la opinión pública, hay una lógica del manejo del poder. ¿Milei domó a los K? ¿Le tienen miedo y por eso está haciendo los cambios? Sería una lectura superficial pensar eso. Los que llegan a esas ligas -ya sean Cristina o Milei y sus entornos- tienen el cuero duro y no se dejan amedrentar por los embates del adversario. El libertario está pudiendo hacer los cambios porque el kirchnerismo no sintoniza con la mayoría social hace muchos años y, en una situación crítica, las objeciones al "bisturí sin anestesia" son débiles.

Veámoslo desde el lado contra fáctico: cuando el año pasado el gobierno se venía desgastando (tomando los 9 meses previos a octubre de 2025, el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella marcó descensos en 7) el kirchnerismo, aliado a los moderados, le hicieron perder al gobierno casi todas las votaciones legislativas. ¿Por qué? Porque había un consenso entre la opinión pública (y el establishment) de que había algo que no caminaba bien. Ahora, post triunfo en la elección de medio término, el clima es otro. En síntesis, no es cuestión de otros modales, sino de cambio del contexto político y social que limita la capacidad de sus adversarios.

Para la grey libertaria, los buenos modos de Macri no sirvieron para gobernar y fue tibio, entre otros epítetos. En esa línea justifican la fuerte confrontación de Milei, porque si no, no se puede domar al kirchnerismo. Para la grey libertaria, los buenos modos de Macri no sirvieron para gobernar y fue tibio, entre otros epítetos. En esa línea justifican la fuerte confrontación de Milei, porque si no, no se puede domar al kirchnerismo.

Mientras, los otros también juegan. Pichetto la visita a Cris. Capitanich le pide a la jefa una apertura, coincidente con lo que vienen diciendo algunos sindicalistas. Axel le mandó un mensaje amigable a todo el arco no mileísta, la clase media y los empresarios. ¿Ella, ya sin futuro electoral, podría ceder a que se arme un post kirchnerismo? Puede ser. El pequeño problema es cómo lo tomará ese 10 / 15 % del electorado que oscila de elección en elección para dictaminar quién es el ganador, llevándolo arriba del 40 % en una primera vuelta. Falta un siglo y el ejército potencial de Guebel se quiere poner en marcha. Pero ¿quién auspicia al pastor? ¿Es cierto que antiguos menemistas, ahora en el gobierno, están queriendo armarle al evangélico para dividir al peronismo, siguiendo la fórmula de Massa de 2023 de fragmentar al enemigo? Ya salió mal: el outsider en cuestión se quedó con el premio mayor. ¿LLA lo está queriendo levantar al Chiqui para que sea el hombre a batir en 2027? Una declaración puede ser solo una reacción. Dos son operación.

Lo realmente importante, al final, es que la coparticipación federal a las provincias siga cayendo -séptimo mes seguido- con lo cual el león tendrá asegurada sus votaciones favorables en el Congreso. Quizá por eso Toto empezó a aflojar un poco la política monetaria y amortiguar el impacto social. Porque el crédito al consumo continúa a la baja y la mora al alza.

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