19 de marzo de 2026 - 04:00

La carrera armamentista y el humanismo

Por Mario Alfredo Luna - Abogado y Expresidente del Concejo Deliberante de Jáchal

Hoy se lee en las noticias cómo hasta la propia guerra actual es decisivamente resultante de una productividad tecnológica militar ultra desarrollada, denotando con ello que nada escapa en nuestro mundo al dominio de la dimensión científico técnico militar tal como la conocemos.

A propósito de la dinámica de la guerra imperante hoy en el mundo, es ajustado a las circunstancias del momento actual hacer un repaso teórico de la relación entre la tecnología como soporte de la carrera armamentista y el humanismo para ver cómo cierta racionalidad científico- técnica ínsita en la carrera tecnológica doblega en el camino a los requerimientos que provienen de otras preocupaciones de marcado sesgo humanista.

Decenio Internacional de las Ciencias

Se puede apreciar en la declaración de agosto de 2023 sobre el Decenio de las Ciencias de la ONU, cierto ejemplo de concepción ingenua de la ciencia que de suyo implica no ser crítico con los eventuales extremos de dominación militarista y guerrerista a los cuales puede conducir esa concepción de estampa candorosa.

En efecto, en dicha fecha, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció que el período comprendido entre 2024 y 2033, es para celebrar el Decenio Internacional de las Ciencias para el Desarrollo Sostenible, donde ponía de relieve el papel esencial de la ciencia en la lucha contra los desafíos más urgentes del mundo. Esta iniciativa reconoce que para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 y otros futuros no solo se necesitarán avances en el conocimiento y la innovación, sino también asociaciones más sólidas entre la ciencia, la política y la sociedad.

En este decenio, lo que descolló es la innovación en productos técnicos de máxima sofisticación en el ámbito de la carrera militar armamentista volcada a la guerra. En este decenio, lo que descolló es la innovación en productos técnicos de máxima sofisticación en el ámbito de la carrera militar armamentista volcada a la guerra.

Lo que contrasta entre esta declaración de buenos designios y propósitos y la dura realidad es que, en este mismo decenio, lo que descolló es la innovación en productos técnicos de máxima sofisticación en el ámbito de la carrera militar armamentista volcada a la guerra.

Cierta visión acrítica de la ciencia en la ONU

Si se analizan los fundamentos del decenio internacional de las ciencias proclamado por la ONU, se puede caracterizar a tales fundamentos ofrecidos como algo acríticos en el sentido de que llaman a tener más conciencia sobre la ciencia para lograr un desarrollo sostenible sin abrir una interrogación acerca de los limites éticos al desarrollo científico técnico que motoriza las guerras y deja atrás los requerimientos del humanismo. Dando por sentado que no hay lugar a una crítica en sí de la racionalidad científico técnica imperante sobre todo la conduce a la belicización. Es decir, que el llamado del decenio mencionado es a profundizar algo que se descuenta que está intrínsecamente bien, y a partir de ese presupuesto básico, ensanchando sus supuestos y presupuestos, a todos los ámbitos posibles de la reproducción social se lograra el desarrollo sostenible.

MIradas críticas de la razón instrumental

Mirando los grandes pensamientos sobre el rol de la técnica y la tecnología que se han aportado a la cultura universal, y aprovechando para homenajear a un gran pensador, esto es a Jürgen Habermas, fallecido recientemente, este valioso autor si bien mantiene la posición de no criticar la razón técnica en sí, pero critica su universalización haciendo hincapié en la Racionalidad Instrumental vs. Comunicativa al decir que la sociedad moderna sufre de una excesiva valorización de la "razón instrumental" (orientada a fines y eficiencia) abogando para que se logre un equilibrio con la "razón comunicativa" (entendimiento mutuo y consenso democrático), propia del "mundo de la vida".

Un poco más critico es Foucault quien argumenta que el conocimiento científico no es independiente del poder; al contrario, el poder se constituye y legitima a través de formas aceptadas de saber, creando "efectos de verdad".

El techo de cristal al humanismo

El techo de cristal para el humanismo que promueva la paz de verdad entre los pueblos del mundo, estaría en que si los países o intereses no democráticos de países poderosos del orbe, ven que la clave del dominio de unas naciones sobre otras, esta en el desarrollo de productos técnicos de poder letal (carrera armamentista), es lógico presentir el limitado margen que subsistiría para el despliegue de una acción efectiva que provenga del paradigma humanístico, a fin de que pueda marcarle la cancha a esa frenética carrera de artefactos cada vez más sofisticados con fines de dominio y hegemonía de poder.

Es decir, si la primacía en la carrera tecnológica y sobre todo la tecnología militar (que es la punta, o vanguardia de la totalidad del complejo científico técnico, pues todo es una unidad) es el leitmotiv de los países más poderosos del planeta, es lógico que ello "normalice" la lucha por el dominio de los recursos materiales que alimentan esa carrera. De ahí que la guerra aparece de pronto, abruptamente y sin aviso, como una táctica o estrategia inhumana de apropiación de lo foráneo para asegurar insumos a la carrera armamentista de los países hegemónicos, lamentablemente.

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