Por Lic. Prof. Fernando A. Ocampo Bravo - Analista internacional
Por Lic. Prof. Fernando A. Ocampo Bravo - Analista internacional
Se conmemoran este 2026 los 250 años de la Revolución de Estados Unidos —4 de julio de 1776— y los 210 años de la Independencia de la República Argentina —9 de julio de 1816—. Surge entonces una pregunta: ¿qué conexión existió entre ambos procesos independentistas? Veamos algo de historia.
El 8 de marzo de 1822, el Congreso de Estados Unidos aprobó el proyecto del presidente James Monroe para reconocer la independencia de las excolonias españolas de América. Se trató de una decisión general que no especificaba los países, los cuales todavía se encontraban definiendo sus límites y su organización institucional. En el caso de la actual República Argentina, surgía la duda: ¿se reconocía al Estado de Buenos Aires, recientemente reorganizado, o a las antiguas Provincias Unidas del Río de la Plata, que algunos pretendían reconstituir?
No fue mucho lo que se obtuvo del gobierno del entonces presidente James Madison. Sin embargo, se pudieron comprar armas, fundamentales para sostener el esfuerzo militar.
Un año después de la declaración de la independencia argentina en Tucumán, llegó un enviado de las Provincias Unidas del Río de la Plata a la capital estadounidense. Se trataba de Manuel Hermenegildo de Aguirre. Llevaba el Acta de la Independencia declarada en Tucumán el 9 de julio del año anterior y cartas de los directores supremos Juan Martín de Pueyrredón y Bernardo O'Higgins, además de una misiva del general José de San Martín dirigida al presidente James Monroe.
En ese momento, el rey Fernando VII, con el apoyo de las potencias de la Santa Alianza —Rusia, Austria y Prusia—, desarrollaba una ofensiva militar en territorio americano para recuperar las colonias que se habían declarado independientes.
Hacia 1820, la situación política de las Provincias Unidas del Río de la Plata era muy compleja. San Martín había desembarcado en Perú y se convertiría en la principal autoridad política de ese país. Conservaba el apoyo de Chile, pero había perdido el respaldo de su propio gobierno. Las provincias del Alto Perú seguían disputadas con las fuerzas realistas, mientras que en el actual territorio argentino Tucumán y Entre Ríos se habían proclamado repúblicas independientes, dando lugar a un efímero intento de organización política propia. La Banda Oriental (actual Uruguay) permanecía ocupada por fuerzas portuguesas que realizaban incursiones sobre el litoral argentino. Buenos Aires, tras la anarquía vivida en 1820, ya se había reorganizado bajo el gobierno de Martín Rodríguez, con Bernardino Rivadavia como ministro de Gobierno y Manuel José García al frente de las Relaciones Exteriores.
El reconocimiento estadounidense tuvo una consecuencia importante en el plano internacional: aceleró un proceso similar por parte de Gran Bretaña, que comenzaba a distanciarse de la Santa Alianza, defensora de los intentos de Fernando VII por recuperar su imperio americano. Gran Bretaña reconoció la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata más de un año después, en diciembre de 1823.
En el caso argentino, la emigración provocada por las luchas políticas internas llevó a figuras como Manuel Dorrego a residir en Baltimore, donde establecieron contactos informales con Estados Unidos.
- El 4 de julio no fue el día de la independencia, ni tampoco el de las firmas. La votación para separarse de Gran Bretaña ocurrió en realidad el 2 de julio de 1776. El propio John Adams, segundo presidente de Estados Unidos, escribió que esa sería la fecha más célebre de la historia estadounidense. El 4 de julio se aprobó el texto definitivo de la Declaración de Independencia, redactado por Thomas Jefferson. La mayoría de los firmantes estampó su firma recién el 2 de agosto.
- En una coincidencia extraordinaria, Thomas Jefferson y John Adams —amigos, rivales políticos y padres fundadores de Estados Unidos— fallecieron el 4 de julio de 1826, justamente cuando el país celebraba los 50 años de su independencia. Adams, sin saber que Jefferson había muerto unas horas antes, pronunció en su lecho de muerte: "Jefferson aún sobrevive".
- La Declaración llegó al Río de la Plata en barcos comerciales. A partir de 1783, embarcaciones estadounidenses comenzaron a arribar a puertos de las colonias españolas. Traían contrabando, pero también libros y folletos con textos de Thomas Paine y Thomas Jefferson, cuyas ideas revolucionarias influyeron en muchos criollos americanos.
La Revolución de Mayo de 1810 y la Declaración de la Independencia de 1816 no ocurrieron en el vacío. El modelo estadounidense fue una referencia importante para los patriotas argentinos, tanto en las ideas como en la diplomacia y el aprovisionamiento militar.
1. Los intelectuales de la Revolución de Mayo estudiaron con interés la experiencia estadounidense. Mariano Moreno tradujo textos inspirados en los ideales de libertad, mientras que Manuel Belgrano fue un profundo admirador de George Washington. Incluso tradujo del francés las Máximas de Washington para difundirlas en el Río de la Plata. Cuando en 1816 los congresales se reunieron en Tucumán para declarar la independencia, la Declaración de Independencia de Estados Unidos figuró entre los textos de referencia analizados por dirigentes como Juan José Paso.
2. A las pocas semanas de la Revolución de Mayo, la Primera Junta envió una misión diplomática secreta a Gran Bretaña y a Estados Unidos para buscar apoyo y adquirir barcos y armamento. La delegación destinada a Estados Unidos estuvo integrada por Diego Saavedra y Juan Pedro Aguirre. Aunque el gobierno de James Madison mantuvo oficialmente una posición neutral para evitar un conflicto con España, permitió de manera informal la compra de armamento que luego fue clave para equipar a los ejércitos independentistas.
3. En 1817, Manuel Hermenegildo de Aguirre viajó a Washington como enviado de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Llevaba una copia del Acta de la Independencia de Tucumán y cartas personales del general José de San Martín y del director supremo Juan Martín de Pueyrredón dirigidas al presidente James Monroe. El objetivo era obtener el reconocimiento del nuevo Estado y respaldo para la campaña libertadora.
4. Aunque demoró algunos años debido al complejo escenario internacional, Estados Unidos se convirtió en 1822 en la primera potencia americana en reconocer oficialmente la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, sentando un precedente para el resto del continente.
En definitiva, al recordar los 250 años de la independencia de Estados Unidos, vale la pena recordar también que la chispa encendida en Filadelfia en 1776 formó parte del mismo impulso ideológico que inspiró a Belgrano, San Martín, Moreno y tantos otros protagonistas de la independencia argentina.