29 de marzo de 2026 - 04:00

Los pícaros

REFLEXIONES POLÍTICAS

Por Carlos Salvador La Rosa - Sociólogo y periodista

Amado Boudou casi seguramente quedará para siempre en la historia como la encarnación política más representativa de los ladrones de medio pelo que sobreabundan en la política, no sólo en la era K. Él no era del "palo" de los Kirchner. Era más bien un pícaro arribista quien con su desenfado, caradurez e incluso iniciativas (hay, en la fauna humana, tontos con iniciativa, locos con iniciativa y también chorros con iniciativa), supo ganarse la simpatía de la pareja gobernante, en particular de Cristina Kirchner quien hasta lo hizo su vicepresidente aun cuando ya se sabía de sus correrías y negociados.

Sabedor de la lotería que se sacó al haberse ganado el favor de los Kirchner, Amado convocó a todos sus amigos de la noche porteña y marplatense para iniciarse en el robo desde el Estado, armando su propia pyme delictiva, al amparo de los K que lo protegían. Hizo con Néstor y con Cristina, lo mismo que, en una legendaria y premonitoria historieta, Isidoro Cañones hizo con Patoruzú cuando éste, siendo elegido presidente, lo nombró vicepresidente y entonces Isidoro se dedicó a robar todo lo que pudo. La diferencia crucial, a favor de los personajes de ficción, es que cuando Patoruzú se enteró de los actos delictivos de su padrino Isidoro, lo echó a patadas, en tanto que los Kirchner no paraban de ascender a Boudou mientras más saltaban a la luz pública sus correrías delictivas, muchas de ellas seguramente encargadas por la propia pareja presidencial, pero otras hechas por iniciativa propia porque Néstor estaba para el afane grande, mientras que Amado sobre todo quería acomodarse y acomodar a sus amigos para toda la vida.

De esa estirpe de aventureros que encuentran en la política su oportunidad para salvarse de una sola vez y por siempre, parecen ser continuadores de Boudou, personajes del presente gobierno mileista como el "trader" del Libragate, Mauricio Novelli (aunque su negocio no sean las fábricas de monedas, sino las criptomonedas) y tal vez el "viajero" Manuel Adorni, del cual, a partir de una picardía menor como "colar" a su esposa en un vuelo oficial, le empezaron a saltar, primero un viaje en jet privado pagado por un periodista de la tevé pública que dependía jerárquicamente de él y luego varias propiedades adquiridas a partir de los seis meses de haber llegado al poder que no parecen coincidir con el nivel relativamente modesto de vida que tenía antes, con él trabajando de opinador televisivo y su esposa dando charlas esporádicas de autoayuda (las que, al llegar su esposo al poder, convirtió en una empresa donde, por arte de magia, los clientes relacionados con el Estado, seguramente necesitados de esa autoayuda, comenzaron a llover por doquier).

Sin embargo, siempre nos queda la esperanza de que esta vez las cosas no sean igual. Amado Boudou, aunque haya actuado por su cuenta, contó con el respaldo de los Kirchner, los cuáles no dudaron en avalarlo e incluso promocionarlo aun después que sus delitos ya fueran indiscutibles. Es que, aunque a nivel de pigmeo, de insignificante ladronzuelo, poseía el mismo espíritu delictivo que sus líderes políticos. No había allí ninguna contradicción. Como si la había entre el padrino Isidoro Cañones que era un corrupto, y su ahijado y protector Patoruzú, que era honesto y decente a más no poder. Lo que aún no sabemos, es si los Milei están más cerca de los Kirchner o de Patoruzú.

De esa estirpe de pícaros aventureros que encuentran en la política su oportunidad para enriquecerse, parecen ser continuadores de Boudou, personajes del presente como Novelli, el "trader" del Libragate y, tal vez, el "viajero" Adorni. De esa estirpe de pícaros aventureros que encuentran en la política su oportunidad para enriquecerse, parecen ser continuadores de Boudou, personajes del presente como Novelli, el "trader" del Libragate y, tal vez, el "viajero" Adorni.

A juzgar por sus definiciones de que se murió Maquiavelo, de que la política y la moral son una sola cosa y que su principal objetivo es acabar con la casta corrupta, Javier Milei parece tener las mismas intenciones de Patoruzú, con todas las diferencias que existen entre las perfecciones de un personaje de ficción y las imperfecciones inevitables de un personaje de la realidad. Sin embargo, que siga defendiendo a "Isidorito" Novelli y que fortalezca a Adorni cuando las esquirlas de sus insignificantes trapisondas (en comparación con las kirchneristas) pero trapisondas al fin, saltan por doquier, no son buenos antecedentes para quien, de tan ético que es, solo les habla a los argentinos "de bien".

Los Kirchner nunca hicieron alarde de moralidad alguna, mientras que Milei la sobreactuó siempre. Si él mismo pone la vara tan alta para sí mismo y para los suyos, es inevitable que se lo juzgue con esa vara y no comparándola con la de Néstor y Cristina. Por eso, estamos anhelantes de ver qué terminará haciendo con todos los pícaros que buscan enriquecerse personalmente con el poder delegado que directa o indirectamente les concedió. En particular, si siguen saltando los escandaletes que no son operaciones mal intencionadas de los periodistas ensobrados, sino que (además de ser filtrados a la prensa por las mismas internas oficialistas) tanto en la era K como en la era Milei, frente a una justicia generalmente demasiado lenta (por cómplice o ineficiente) el periodismo sigue investigando y mostrándole a la sociedad las lacras del poder (el periodismo no ensobrado, claro, que es al único que Milei llama ensobrado, porque de los periodistas realmente ensobrados -que también existen- nunca dice nada).

En síntesis, la inmensa mayoría de los ciudadanos "de bien", que cada día creen más que los Novelli o los Adorni son la versión actualizada de Isidorito Boudou, esperan, no tanto como que Milei se parezca a Patoruzú porque la vida real es más imperfecta que la de ficción (aunque cuando habla de sí mismo, el presidente se vende como más ético que el indio tehuelche de la historieta) sino que no se parezca en nada a los Kirchner.

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