Por Rosendo Fraga - Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría
Por Rosendo Fraga - Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría
La Administración Trump ha tenido un éxito importante en su política tendiente a lograr que las fuerzas de Estados Unidos puedan actuar fuera de sus fronteras. México, dada su ubicación geográfica y ser la tercera población del continente, es la base del cartel con mayor poder, "Jalisco Nueva Generación", y su líder, apodado "Mencho", era considerado el más relevante a nivel continental, superando a organizaciones brasileñas como el Comando Vermelho y el Primer Comando de la Capital. Había ejercido este liderazgo durante décadas y los intentos para detenerlo habían fracasado sistemáticamente.
Su asesinato es un golpe exitoso tanto para Estados Unidos como para México, cuyas fuerzas en este operativo actuaron en conjunto y combinadamente. La presidente Claudia Sheinbaum muestra una habilidad exitosa frente a las presiones de Trump. El presidente, secundado por legisladores republicanos, había dicho en repetidas oportunidades que las fuerzas estadounidenses tenían que tener la capacidad de desplegarse en territorio mexicano. Siguiendo la tradición de su país, Sheinbaum se había negado a aceptar esta política de la Casa Blanca.
La fórmula encontrada de combinar al mismo tiempo fuerzas militares mexicanas y de inteligencia estadounidenses en la operación contra el jefe del cártel de Jalisco Nueva Generación, permitió resolver o por lo menos atenuar el eventual conflicto político. Esto confirma una vez más que Trump hace de la lucha contra el narcotráfico su pretexto principal para forzar una política de intervención en lo que él denomina el "Hemisferio".
La política de hacer de las fuerzas armadas el eje operativo de la lucha contra la droga comenzó en los primeros días de octubre de 2025, con el hundimiento de lanchas adjudicadas a narcotraficantes frente a Venezuela. Desde entonces habría más de ciento cincuenta muertos en estas operaciones, en las cuales fueron hundidas decenas de lanchas, tanto en el Atlántico como en el Pacífico.
Esta operación precedió a la que tuvo lugar en los primeros días de enero, cuando fuerzas estadounidenses capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro, acusándolo de participar del narcotráfico y jugar un papel relevante en el cártel "Tren de Aragua", que ya estaría actuando en más de la mitad de los países sudamericanos.
Fue una operación de gran envergadura, sin duda la más importante que se ha realizado en América Latina por la concentración de medios militares estadounidenses. Este país eludió constituir una fuerza conjunta con otros países para no perder la unidad de comando y no dilatar o complicar las operaciones. Pero en los hechos, antes de cumplir un año de gobierno, Trump logró los dos objetivos más importantes en la lucha contra el narcotráfico en la región: la captura de Maduro y la muerte del mencionado "Mencho" en México. Esta política se extenderá a toda la región en los próximos meses.
Pero la muerte de "Mencho" deja abiertos numerosos interrogantes hacia adelante. Sin duda fue un golpe muy importante, pero la pregunta es si la estructura tendrá una nueva conducción o se producirá un fraccionamiento. Esto ya ha sucedido en el pasado. El propio cártel Jalisco Nueva Generación deriva de un fraccionamiento de un grupo desarticulado en el pasado por las fuerzas de seguridad.
Los escenarios son diversos y no puede descartarse, como sucedió en los años ochenta en Colombia, que tengan lugar actos terroristas indiscriminados contra expresiones institucionales. La estructura de este cártel se desplegaba en veintiún de los treinta y dos estados mexicanos y mantenía su predominio con el constante uso de la violencia contra quienes intentaban desafiarlo.
La primera reacción violenta tuvo lugar en forma inmediata y se tradujo en bombas, cortes de ruta e incendios, demostrando que subyace una estructura social que apoya o está bajo control de los carteles de la droga. Según el gobierno mexicano, se han registrado sesenta muertos y han sido detenidas decenas de personas en el marco de operativos.
También han muerto algo más de veinte integrantes de la Guardia Nacional, una fuerza policial-militar que tiene la prioridad puesta en la lucha contra el narcotráfico. El operativo que ha encabezado la presidente Sheinbaum marca una diferencia respecto al pasado, en cuanto a que ha sido en plena coordinación con los Estados Unidos. La colaboración en materia de inteligencia y tecnología ha sido un aporte clave de este país, como se dijo. Respecto a si hubo agentes estadounidenses en las operaciones sobre el terreno, ello fue negado por ambos gobiernos pero existen dudas e informaciones contradictorias.
Al mismo tiempo, se desarrolla la política estadounidense para precipitar un cambio de régimen en Cuba. Concretamente, no se contempla una operación militar como en Venezuela, sino una acción política a partir del estallido social y el fuerte malestar económico que se está dando en la población cubana. El Secretario de Estado, Marco Rubio, parece haber encontrado el interlocutor adecuado para esta tarea en el nieto de Fidel Castro, Sandro. Es un personaje particular que ha vivido varios años en Estados Unidos mientras su abuelo ejerció el poder.
La crisis cubano-estadounidense ha entrado en una situación incierta e imprevisible. Una lancha naval cubana disparó sobre uno con bandera norteamericana, provocándole cuatro muertos y seis heridos. Una situación exactamente inversa a la sufrida por Venezuela durante el asedio estadounidense de los últimos meses. Estados Unidos estudia qué represalias adoptará, mientras que el régimen cubano argumenta que el buque estadounidense navegaba en aguas de su jurisdicción. Es una situación peligrosa que ha escalado la tensión entre estos dos países en forma sorpresiva e inesperada.