23 de marzo de 2026 - 04:00

Renovemos el compromiso con la Memoria

Por José Luis Gioja

El 24 de marzo de 1976 no es una fecha más en la historia argentina. Es una herida abierta, un punto de quiebre que marcó a fuego la vida de miles de compatriotas y dejó una marca indeleble en nuestra conciencia colectiva. Aquel día, el golpe de Estado que dio inicio al autodenominado "Proceso de Reorganización Nacional" instauró un régimen de terror que no solo buscó imponer un modelo económico y político, sino también disciplinar a toda una sociedad mediante el miedo, la persecución y la eliminación del otro.

Yo no hablo desde los libros solamente. Hablo también desde la experiencia. Fui uno de tantos que conocieron en carne propia el encierro, la tortura, la incertidumbre, la angustia de no saber qué iba a pasar al día siguiente. Nueve meses preso por pensar distinto, por comprometerme, por creer en una Argentina más justa. Y esa vivencia no fue excepcional: fue parte de un sistema planificado, de un engranaje del Golpe de Estado de aquel 24 de marzo que convirtió al Estado en el principal violador de los derechos humanos.

Cuando hablamos de terrorismo de Estado no es una consigna, no es una interpretación: es un hecho histórico. Durante esos años, el aparato estatal fue utilizado para secuestrar, torturar, asesinar y desaparecer personas. Fueron miles los desaparecidos, aunque más allá de la cifra, lo que importa es entender que cada uno de ellos tenía un nombre, una historia, una familia, un proyecto de vida truncado.

Centros clandestinos de detención funcionaron a lo largo y ancho del país. Lugares como la ESMA o La Perla se convirtieron en símbolos del horror en el país; la vieja Legislatura y la Marquesita replicaron ese horror en San Juan. Allí se practicaron las más aberrantes formas de tortura, en un intento de quebrar no solo los cuerpos, sino también las ideas. Porque ese fue uno de los objetivos centrales del régimen: eliminar toda forma de pensamiento crítico, de organización popular, de militancia política y social.

También, hubo un plan económico que acompañó ese terror. Bajo la conducción de Martínez de Hoz, se implementaron políticas que endeudaron al país, desindustrializaron la economía y profundizaron la desigualdad social.

Cuando hablamos de terrorismo de Estado no es una consigna, no es una interpretación: es un hecho histórico. Durante esos años, el aparato estatal fue utilizado para secuestrar, torturar, asesinar y desaparecer personas. Cuando hablamos de terrorismo de Estado no es una consigna, no es una interpretación: es un hecho histórico. Durante esos años, el aparato estatal fue utilizado para secuestrar, torturar, asesinar y desaparecer personas.

Las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, con un coraje inmenso, comenzaron a reclamar por sus hijos y nietos desaparecidos en medio del silencio y la complicidad. Gracias a su lucha incansable, hoy seguimos buscando la verdad, la memoria y la justicia.

El Juicio a las Juntas fue un hecho histórico a nivel mundial, que demostró que era posible enfrentar el pasado con herramientas de la ley y no de la violencia. Aunque luego hubo retrocesos, las políticas de memoria, verdad y justicia se consolidaron con el tiempo, y hoy forman parte de un consenso básico de nuestra sociedad.

Recordar el 24 de marzo no es quedarse en el pasado. Es, por el contrario, una forma de construir el presente y el futuro. Es reafirmar que nunca más el Estado puede volverse contra su propio pueblo. Es sostener que los derechos humanos no son una bandera partidaria, sino un pilar fundamental de la vida democrática.

Desde lo vivido, que marcaron mi historia personal, puedo decir con claridad que el terrorismo de Estado dejó heridas profundas y que aún hoy seguimos intentando sanar. Pero también puedo decir que hubo resistencia, que hubo solidaridad, que hubo quienes no se resignaron y siguieron luchando.

Por eso, cada 24 de marzo renovamos un compromiso: el de la memoria, para no olvidar; el de la verdad, para conocer lo que pasó; y el de la justicia, para que NUNCA MAS se repita.

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