¿En cuánto puede ser explicada la evolución económica e inserción laboral de una persona de acuerdo a su nivel de instrucción o nivel educativo?


Según estudios del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), cuantos más años de estudios posea una persona, pareciera que podría lograr más rápidamente inserción laboral, ser asalariado, contar con seguridad social, obra social, etc. Estudios de corte transversal, han demostrado que esta inferencia es debido a la predisposición individual de cada sujeto por formarse y por la presión desde dentro de las familias, más que por políticas de estado. Sin embargo, es un hecho que la falta de relación directa entre el nivel educativo e ingreso de las personas, ha impactado negativamente en la búsqueda de la educación para encontrar empleo. Esto se comprueba por estudios que indican que a medida que se prolongan los años de estudios de los individuos, las remuneraciones en relación con las categorías laborales, años de estudio y niveles educativos disminuyen en forma general. Asimismo, se puede establecer en estos estudios de corte transversal, que, al incrementarse los años de estudio, se reduce el trabajo asalariado y se incrementa la precariedad del mismo.

"En Argentina, según un informe de la OIT (2017), el 42% de los trabajadores se encontrarían en condiciones de trabajos precarios o empleos vulnerables.''

En Argentina, según un informe de la OIT (2017), el 42% de los trabajadores comparado con un 5,7% a nivel mundial, se encontrarían en condiciones de trabajos precarios o empleos vulnerables. Dentro de este gran grupo se encuentran desde trabajadores pasantes, hasta freelance, monotributistas, etc. Algunos son propietarios, otros tercerizan, algunos lo hacen por cuenta propia o bien en grandes empresas (Longo, Julieta y Busso, Mariana, 2017).


Sin embargo, estudios recientes, establecen que el análisis de la variable "educación o nivel educativo'' del individuo en relación con su "inserción laboral'', no es capaz totalmente de explicar su mejor o peor desempeño en el puesto de trabajo, la mayor o menor remuneración, como así también la posición laboral alcanzada. Si bien, a nivel general puede que exista una correlación entre desigualdad escolar y laboral, lo que va cambiando es la naturaleza y los niveles de desigualdades escolares y laborales. Lo que lleva a inferir que, hasta que las políticas de estado no incluyan en los estudios, variables desde la edad de las personas como así también sus características sociohistóricas, culturales, habitacionales, de salud, de desarrollo humano, etc., no se podrá conocer a ciencia cierta la influencia de la escolarización de la persona sobre su inserción laboral, además de cambiar los tipos de estudios de corte transversal que se llevan a cabo para obtener tales inferencias (Ibarrola, 2005).


Por lo que, se impone en el día de hoy, superar estas deducciones surgidas de este tipo de análisis, y que tanto Estado como otras organizaciones se esfuercen en realizar estudios de carácter longitudinal, de seguimiento y trayectorias de individuos o grupos de ellos, con el objeto de comprender con más detalle el vínculo existente entre las características socioculturales e históricas de los individuos, de su formación formal o informal y el grado y procesos de su inserción tanto laboral como social.


Como se puede apreciar, el estudio entre la relación educación y trabajo se complejiza cada vez más, que con grandes esfuerzos nos llevarán a lograr datos, inferencias, hipótesis y soluciones en torno a la problemática más certera, y así que podamos avanzar como sociedad y país en verdaderas soluciones para un mejor desarrollo humano y social de la comunidad.

 



Por el Dr. Claudio Larrea   Rector de la Universidad Católica de Cuyo.