Vivir el presente con las vivencias del pasado es lo que forma nuestra identidad. Con motivo de un nuevo aniversario de la Fundación de San Juan me propuse referirme a este tema que nos distingue y que a muchos, seguramente, los hace sentirse orgullosos.


Mi experiencia como docente me llevó a estudiar Turismo. Lo hice con el propósito de conocer un poco más de San Juan y tener la posibilidad de darnos a conocer a quienes nos visitan.

 

Las semitas caseras, toda una tradición sanjuanina.

 

Hay muchos autores sanjuaninos que se han referido a la historia de nuestra identidad, entre ellos Fernando Mó, Roitman, Hebe Almeida, M. Benavidez, A. Fachini, Juan Mariel Erostarbe. Pero también he encontrado hermosas manifestaciones en canciones de autores locales. Ellos escribieron y cantaron sobre el sanjuanino o sobre el paisaje que nos rodea dándonos a conocer como somos.


Lo que más recuerdo para definir nuestra identidad es la canción que cantábamos como estudiantes en nuestros viajes, ¡Hay San Juan! de Hilda Rufino: "Es la tierra donde yo he nacido/ un lugar elegido por Dios/ Y en sus noches plateadas de luna/ yo he forjado mis sueños de ayer/ y en sus calles que siempre recuerdo yo he pasado mi dulce niñez/ Ay, San Juan, ay, San Juan, ay, San Juan, mi tierra querida...''


La vida cotidiana de una familia sanjuanina, como la mía, tenía las siguientes características. Papá a trabajar temprano, mamá nos llevaba a la escuela para después ordenar la casa y preparar el puchero. Al mediodía toda la familia almorzando y contando experiencias en sus actividades. En la tarde papá devuelta al trabajo y mamá se dedicaba a remendar mientras escuchaba en Radio Colón novelas de Oscar Donaire y Alberto Vallejos como "El león de Francia o Martina Chapanay". El domingo ir visitar a los abuelos y almorzar con ellos.


Podría relatar cómo vivieron algunos momentos históricos y trágicos. Como se adaptaron a vivir en casas de emergencia y cómo quedó la ciudad destruida por el terremoto de 1944. También como se celebraban los cumpleaños o las fiestas patrias o los domingos ir a la Confitería del Aguila a la salida de Misa o a la salida del cine matinee a dar la "vuelta del perro".


Con mis padres y abuelos, antes de que surgieran los clubes familiares, íbamos al río o al canal cercano a tomar mate con semitas caseras, elaboradas por las hábiles manos de mujeres sanjuaninas. A la sombra de un sauce se comía sandía y se jugaba con barquitos de papel. Los domingo la cita casi obligada era ir a Zonda, donde nos gustaba correr entre las hojas, por toda la Quebrada que hoy está muy abandonada.


Seguro que a muchos no les interesa todo esto, porque viven el presente y no conocieron el pasado. Ante esto evoco nuevamente las canciones para explicar como es San Juan: una provincia ubicada en el centro oeste del país, pegada a la cordillera. Entonces recuerdo: "Juan Jufré general valeroso/ atraviesa la cordillera/, con sus huestes fundando a San Juan/", que es el lugar donde vivimos.


San Juan con un sol que arde y una luna llena, que me hace recordar al proyecto turístico "Valle de la Luna a la Luz de la luna''. Es tal la fuerza de nuestra luna, pero también del sol que hace que nuestras viviendas, en su mayoría, sean de techo plano para que el astro rey con su fuerza no caliente demasiado todo el día. Pero lo que más molesta es el viento Zonda muy frecuente, pero que traerá cosas buenas como el fresco y luego el agua de la nieve. Por ello, la bella canción de Ofelia Zuccoli lo dice: Caliente, caliente vino/va derramando su boca./Todo San Juan es un grito/¡Uh!...¡Uh!...¡Uh!...¡Uh!... ¡Ya viene soplando el Zonda!


En un gran porcentaje los sanjuaninos venimos de los inmigrantes, de ahí que tengamos costumbres y comidas diferentes y festejos como las Romerías Españolas, o las fogatas de San Juan y San Pedro, todas heredadas de otras culturas que las adoptamos como nuestras y que forman parte de nuestra identidad.