México está peor que en mucho tiempo: la economía caerá casi 7% este año por la drástica depresión de las exportaciones a EEUU, los precios del petróleo se desplomaron, la gripe porcina causó estragos en el turismo y la violencia del narcotráfico ahuyenta a inversores locales y extranjeros.
Pero el mayor problema es que el gobierno de Felipe Calderón tiene las manos atadas, debido a un sistema político anticuado, con un presidente débil que no puede hacer aprobar ninguna reforma significativa en el Congreso.
Calderón, que ganó en 2006 con tan sólo 35% de los votos, apena 0,6% más que el candidato perdedor, enfrenta una sólida oposición en el Congreso. En las elecciones legislativas de este año, su partido, Acción Nacional, sólo consiguió 29% de las bancas. En consecuencia, las iniciativas de aumentar impuestos para reactivar la economía -México y Guatemala tienen el menor porcentaje de recaudación- y abrir el monopolio petrolero Pemex al sector privado, entre otros planes, fueron sistemáticamente bloqueadas por la oposición. No es nada nuevo, ya que el partido de Calderón hizo lo mismo cuando era oposición.
Pero el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Montt, presentó al Congreso una serie de propuestas para destrabar esta parálisis política. La reforma incluiría la ratificación parlamentaria de los miembros del gabinete, la reducción del Congreso, de 500 miembros, y la introducción de una segunda vuelta electoral para asegurar que los futuros presidentes puedan gobernar. ¿Aceptará una segunda vuelta la oposición? El Partido Revolucionario Institucional (PRI), que controla 41% de los escaños, está en contra de la idea, pero podría cambiar de posición. "El PRI está convencido que ganará las elecciones de 2012, y tendrían el mismo problema", dijo un alto funcionario.
Sin embargo, Miguel Angel Romero, asesor del PRI en el Senado, me dijo que su partido tiene una contrapropuesta de reforma política "que no incluye una segunda vuelta electoral. Las elecciones con segunda vuelta son demasiado costosas, y con frecuencia obligan a los candidatos a formar ‘coaliciones artificiales’ que no garantizan la estabilidad política", agregó.
La propuesta del PRI incluirá la ratificación parlamentaria del gabinete -como en EEUU-, para crear "un nuevo equilibrio político" y una mayor gobernabilidad, explicó.
Mi opinión: el problema principal es político, no económico. El sistema de toma de decisiones está trabado. La única manera de lograr reformas económicas que hagan a México más competitivo y lo saquen de la crisis será una reforma que cambie la arquitectura política de la nación. Y eso sólo se podrá alcanzar con un sistema electoral con segunda vuelta, una representación en el Congreso que le de una mayor representación al partido ganador, o por medio de la creación del cargo de un primer ministro ratificado por el Congreso.
Me temo que cualquier otra cosa condenará a México a una permanente mediocridad en el mejor de los casos, o a un espiral descendente en el peor de ellos.
"MÉXICO tiene tres partidos principales, y dos de ellos tradicionalmente bloquean cualquier iniciativa presidencial. Como resultado, el país no va para ninguna parte."
