Conversando con colegas, alumnos y gente del área de las tecnologías de la información, a menudo escucho comentarios que me entristecen como argentino. Se dice que en nuestro país no hay posibilidad de desarrollo profesional.

Yo veo absolutamente todo lo contrario y no es una visión genial. Simplemente son influencias de haber leído a exitosos, capaces y honestos emprendedores que triunfaron en nuestro país. Y no son pocos. Ellos, lejos de decir que aquí no hay posibilidad de desarrollo, afirman que en una potencia en desarrollo como Argentina, existen cientos y miles de nichos de mercado no explorados ni explotados. Ahí, a la vuelta de la esquina, está la oportunidad para emprender, y para contribuir con nuestra Patria y su productividad, adquiriendo a la vez un excelente bienestar.

La persona que no vea oportunidades en Argentina, y afirma que la única salida laboral es Ezeiza, en realidad lo que no tiene es ganas de imaginar y crear la oportunidad. Ese es el foco del problema, la comodidad. Nos acostumbramos a que nos den, a autosometernos, a recibir. Lejos de ir a buscar nuestra vocación, deseamos que alguien nos imponga la vocación en un test o en una oferta educativa (que no niego que son necesarias, es la actitud lo que cuestiono). Terminamos nuestros estudios profesionales, y esperamos que las empresas nos necesiten y nos llamen, lejos de ir a buscar nuestro destino y construirlo.

Sentándonos a pensar un poco, descubriremos cuantas oportunidades de negocio en nichos no explotados podemos encontrar en nuestro país. Y por cada explotación de recursos, surgen alrededor unas cuantas nuevas empresas prestadoras de servicios. Todas estas son oportunidades.

¿Estamos solos en esto? Desde instituciones tanto públicas como privadas, existen instrumentos crediticios y subsidiarios para impulsar el desarrollo económico en el ámbito privado. Pero no esperemos pasivamente a que nos vengan a buscar. Hay excelentes créditos a tasa fija y con bajo interés en la oficina del Estado que se encargue del ramo desde el cual queremos emprender (lo he investigado y se cumple en casi todo los rubros), además de subsidios a sectores en los que particularmente urge aumentar la productividad, tales como el de las tecnologías de la información y comunicación. Desde el ámbito privado, a través de bancos de inversión y fundaciones -locales, nacionales e internacionales-, hay salidas del mismo estilo.

Creo que cambiando la actitud, fomentando la creatividad, el optimismo, las ideas por sobre todas las cosas, tal como dijo el Gran Maestro, podremos encontrar oportunidades de desarrollo en nuestro lugar, haciendo lo nuestro en lo que es nuestro.