Calles que ya no alcanzan para una zona que crece entre Rivadavia y Capital

El crecimiento urbano tiene efectos visibles que muchas veces se manifiestan primero en las calles. Cuando barrios enteros se expanden, cuando aparecen nuevos edificios, comercios o clubes deportivos, la infraestructura vial existente suele quedar rápidamente superada. Algo de eso ocurre hoy en la zona limítrofe entre los departamentos de Rivadavia y Capital, donde el desarrollo demográfico y urbano de los últimos años ha generado un aumento sostenido del tránsito que exige una revisión profunda del sistema de circulación.

Varias arterias que corren paralelas a la Avenida Libertador General San Martín, en dirección este-oeste y viceversa, se han convertido en vías alternativas cada vez más utilizadas por automovilistas que buscan evitar la congestión de esa avenida principal. Entre ellas se destacan la calle Sargento Cabral -ex Coll-, Amable Jones Oeste, Colombia y otras tantas que, desde Paula Albarracín de Sarmiento hacia el oeste, concentran a diario un flujo vehicular creciente.

Este fenómeno está directamente vinculado al fuerte crecimiento poblacional que ha experimentado el departamento Rivadavia, junto con el desarrollo urbano de la zona noroeste de Capital. Sectores que hace algunas décadas conservaban características semirurales hoy se han transformado en áreas residenciales densamente pobladas. Allí han proliferado barrios cerrados, complejos de departamentos y viviendas particulares, acompañados por la instalación de comercios, concesionarias de automotores, clubes deportivos y distintos emprendimientos de servicios.

La consecuencia inmediata es una presión cada vez mayor sobre calles que no fueron diseñadas para soportar semejante intensidad de tránsito. Algunas de ellas presentan un ancho reducido, escasas banquinas o condiciones de circulación que resultan poco seguras. Un ejemplo evidente es el de la calle Sargento Cabral hacia el oeste de Paula Albarracín de Sarmiento, donde la estrechez de la calzada y la falta de espacios laterales convierten el tránsito en una experiencia riesgosa para conductores, ciclistas y peatones.

La situación ha comenzado a llamar la atención de las autoridades. El propio gobernador de la provincia, Marcelo Orrego, al advertir el intenso movimiento vehicular en la esquina de Fray Justo Santa María de Oro y Amable Jones, anunció la posibilidad de que la provincia colabore con el municipio de Rivadavia para transformar el tramo de Amable Jones, entre Fray Justo Santa María de Oro y calle Vieytes, en una vía de doble mano que permita descomprimir el tránsito de la Avenida Libertador.

El anuncio fue realizado durante la inauguración de un tramo de la calle Cabaña ejecutado a través del programa FODERE, una herramienta que ya ha permitido mejorar numerosas calles en distintos municipios de la provincia.

Sin embargo, más allá de intervenciones puntuales, el desafío que plantea esta zona requiere una mirada más amplia. El crecimiento urbano continuará y, con él, la circulación vehicular seguirá aumentando. Por eso resulta imprescindible avanzar hacia una planificación integral que contemple el ensanche de arterias, la reorganización de sentidos de circulación, una señalización adecuada y mejores condiciones de seguridad vial.

Las calles que hoy conectan Rivadavia y Capital forman parte de un mismo tejido urbano. Pensarlas de manera conjunta es la única forma de acompañar el desarrollo de una zona que, sin dudas, seguirá creciendo en los próximos años.

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