El hombre es parte de la naturaleza y encuentra felicidad y salud en el cumplimiento de las leyes naturales. El alejamiento de las mismas lo han llevado a la desdicha y a la enfermedad.

Las leyes naturales que debe el hombre respetar son: respirar aire puro, ingerir alimentos naturales, vivir en contacto con el sol, el agua, el aire; tener pensamientos alegres, armónicos y constructivos; vencer los vicios y las bajas pasiones y, sobre todo amarnos unos a otros y amar a Dios sobre todas las cosas, alcanzando así el ideal de la naturaleza humana en sus tres aspectos: físico, intelectual y espiritual, o sea salud, sabiduría y santidad.

Mencionaremos los puntos fundamentales sobre los que se afirma la medicina naturista:

La salud es algo grande y hermoso, la cual no se reduce sólo al cuerpo, sino que incluye también la mente y el espíritu. Por lo cual, la salud es el equilibrio armónico de las funciones corporales, mentales y espirituales, que produce en el hombre, un estado de bienestar y plenitud.

La medicina naturista considera a la enfermedad como el esfuerzo que realiza la naturaleza para que el hombre recobre la salud perdida, y un serio llamado de atención para que abandone su modo incorrecto de vida. Los síntomas de la enfermedad son la manifestación de esa lucha del organismo para amar, los cuales no deben ser suprimidos, sino controlados para alcanzar la curación.

El origen de la enfermedad está en nuestro modo antinatural de vida: alcohol, tabaco, vida quieta, alimentos tóxicos, falta de contacto con el sol, el aire puro, el agua, la tierra; espíritu perturbado, pensamientos malsanos.

El mantenimiento de la salud y su recuperación cuando se la ha perdido, solamente es posible mediante el esfuerzo personal, abandonando el modo antinatural de vida.

Es posible alcanzar la curación gracias a la fuerza curativa natural que cada uno lleva dentro de sí y obra en su interior, a la cual se debe ayudar mediante la aplicación correcta de los medios naturales, a saber, agua, sol, aire, tierra, movimiento, alimentación.

La aparición de una enfermedad, cualquiera sea su nombre, es signo de que todo el organismo está enfermo, y la medicina naturista afirma que todo el esfuerzo debe encaminarse, en primer lugar, a normalizar ese organismo como totalidad.

Como conclusión, digamos que en el naturismo el hombre recobra la alegría de quien se encuentra con la naturaleza. Vemos, pues, que el naturismo es algo muy sencillo a la par que hermoso: vivir de acuerdo a las leyes naturales, encontrando de ese modo el camino hacia un mundo mejor, donde reina la felicidad y la salud física, mental y espiritual, y donde los hombres nos amemos fraternalmente.