Por primera vez, en medio siglo, Libia inicia hoy una compleja etapa rumbo a la democracia, con autoridades que surjan de la voluntad popular en esta nación sumida en la anarquía, tras el derrocamiento y asesinato del dictador Muammar Kaddafi, hace nueve meses y una guerra civil con rivalidades étnicas y tribales que siguen sembrando confrontaciones.

Los partidos islamistas y sus rivales seculares serán protagonistas de estas elecciones históricas, donde se elegirán los representantes de un Parlamento interino. que deberá nombrar a un primer ministro, para luego encarar una reconstrucción institucional, política y económica, ya que Kaddafi, había prohibido los partidos políticos y consideraba la democracia como una forma de tiranía.

La nueva Asamblea Nacional, de 200 bancas, que será elegida hoy, nombrará un nuevo gobierno provisional que durará hasta la redacción de una Constitución que deberá ser ratificada por referendo, por lo que están previstas nuevas elecciones legislativas en 2013. En realidad, en esta nación del Norte de África, de seis millones de habitantes, y rica en petróleo, se debe levantar todo un Estado de derecho, partiendo de cero, porque hasta la Justicia y el Ejército colapsaron por el manejo discrecional de Kaddafi y su familia. El desafío de vivir en democracia será el principal reto para el gobierno que surja de estas elecciones populares, teniendo en cuenta las diversidades culturales y los sectores rebeldes armados en milicias que dominan enclaves donde impera la fuerza y la discriminación. Es por ello que la organización Amnistía Internacional ha urgido al nuevo gobierno que surja de estos comicios a trabajar para restablecer el imperio de la ley y el respeto de los derechos humanos.