17 de febrero de 2026 - 06:00

Buscándole el “pelo al huevo”

Por Orlando Navarro – Periodista

Aspectos positivos

Como se sabe, el dólar está quieto y la inflación se ha amesetado, entre 2 y 3 puntos, es decir no siguió bajando pero no se disparó, como predijeron algunos. Los bonos argentinos suben, el riesgo país baja. El Central está comprando dólares, acumulando reservas. Disminuyendo las reservas netas negativas a unos 520 millones de dólares, cuando recibió de Alberto Fernández, 9.600 millones negativos. Como reservas netas se entiende las reservas brutas en moneda extranjera, descontando los pasivos en moneda extranjera de corto plazo. A lo señalado se suman los acuerdos comerciales a través del pacto Mercosur y Europa, más acuerdos con EEUU.

El pelo al huevo

Éstos, entre otros aspectos positivos del desempeño del actual gobierno, provocan la notable afición, y la desesperación diría, de ciertos políticos, economistas o comunicadores, por buscar cualquier resquicio por donde “entrarle” al oficialismo, y horadar de algún modo el buen pie que logró hacer después del logro electoral de octubre de 2025, el cual se produjo luego de 3 meses de continuo bombardeo sobre el equilibrio fiscal, en ambas cámaras, que hizo que las variables se desacomodaran.

A esto deben agregarse las exitosas medias sanciones obtenidas del Congreso, esta semana, de acuerdo a las votaciones favorables sobre Reforma Laboral, en Senadores, y la baja a 14 años en la edad de imputabilidad de menores, en Diputados, que evidenciaron un poder de negociación que antes se le negaba al oficialismo.

Se aprovecha cualquier paso en falso, cualquier adjetivo fuera de tono, alguna “tontería”, como dijo el “profe” Juan Carlos De Pablo, sobre la salida de Marcos Lavagna, o alguna frase desafortunada de Caputo, o el baile de Milei con Fátima Flores, para disparar munición gruesa contra el gobierno. Que al final no son más que pedradas, que van a dar en los muros sólidos que hasta ahora supo levantar el partido gobernante, y que se resumen en aquellas ponderaciones del inicio de esta nota. Y faltan muchas otras, entre las que se destacan el equilibrio fiscal.

Pero insisten. Con la penosa persistencia de los que infructuosamente le “buscan el pelo al huevo”, o cualquier resquicio por dónde meter el “hondazo”. La imagen del minúsculo número de violentos que se manifestaron frente al Congreso, hizo revivir lo de aquellas 14 toneladas de piedras de 2017. Pero esta vez no pasaron de ser meras bravuconadas, que no tuvieron impacto en el recinto.

“Se rompió todo”

Uno de los comunicadores, por ejemplo, de modo exultante, anunciaba el lunes bien de mañana que “se rompió todo”. Se estaba refiriendo a los chispazos que siguieron a la salida de Marcos Lavagna del INDEC, lo cual, en su concepto, ponía en duda los índices que se venían publicando y que daban cuenta de la desinflación y la baja de la pobreza. A renglón seguido, la realidad puso en evidencia el error de ese análisis. Primero, al otro día, el índice de la Ciudad de Buenos Aires, que no es el mismo que sigue el del INDEC, dio para enero un 3,1% y luego se conoció el oficial del gobierno en 2,9%. Una diferencia mínima entre dos índices distintos, y que durante estos 2 años se mantuvieron casi como tomados de la mano, pues si hubo diferencias fueron ínfimas. Hasta el kirchnerismo salió a acusar al gobierno de “hacer kirchnerismo”, por el presunto manejo de la estadísticas, tan asiduas durante la intervención de Moreno.

Pero fue un desacierto del gobierno postergar el nuevo índice para cuando la inflación, medida por el actual, “fuese cero”. Aún por mínimo que fuese, cambiar un índice por otro, no es saludable. Terminan por parecerse a las maniobras de Tapia en la AFA, cambiando los reglamentos para que no baje tal o cual equipo, o invente una nueva copa, que no estaba prevista, para premiar a Rosario Central. Por eso para De Pablo esto no fue más que “una tontería”.

Profecías no cumplidas

Entonces hacía falta pegar por otro lado, y al fracaso de lo que se llamó el operativo denominado INDECgate, siguió la sugerencia opositora de que “si no podemos bajar el tema de la inflación, por lo menos démosle batallas culturales, o ganemos la calle”.

También, se sostuvo, con un dejo de resignación, que “como estamos en época estival, con vacaciones gasoleras en la costa y récord de turistas argentinos en Brasil, con el dólar planchado, una inflación no domada pero que molesta menos, un Central que a este ritmo proyecta sumar unos 14.000 palos verdes en el año, el permanente blindaje americano que incluye el acuerdo comercial y un riesgo país que oscila, pero no está mal, la mayoría de la sociedad no le pasará factura al gobierno por las sospechas sobre el cálculo del índice de precios y las polémicas que genera, al menos en el corto plazo. En la segunda parte del año quizá la película sea otra”. Otro mal augurio que se verá si se concreta en la realidad. Hasta aquí, no se cumplió ninguno.

El “Toto” Caputo

El tema que “Toto se compra ropa en el exterior” también subió la polvareda opositora, cuya hipocresía quedó palmariamente demostrada por varios de videos de archivo, que documenta la afición de ciertos militantes nacionales y populares, por lucir carteras, relojes y ropas de marcas extranjeras. Un conocido escritor, devenido también en periodista, admitió antes de profetizar sobre la próxima caída del gobierno, que “vivo en Recoleta, tengo mi oficina frente a Plaza San Martín y tomo el desayuno en el café París de Glace”. Un aristócrata hecho y derecho. Por otro lado el economista Melconián trató al ministro Caputo de “pijotero y payaso”, por aquella declaración.

Nube negra

Un diario de alcance nacional tituló una entrevista a Graciela Bevacqua, especialista del INDEC echada en su momento por el interventor Guillermo Moreno, del siguiente modo: Nube oscura sobre la credibilidad. Del INDEC de Moreno, al INDEC de Milei. Este título, así, sin comillas, inducía a pensar que era una opinión del diario, no una declaración de la exfuncionaria. Esto originó la primera denuncia de “información falsa” que emitió la novísima Oficina de Respuesta Oficial creada recientemente por el Gobierno. El diario en cuestión salió a aclarar que las mismas fueron expresiones vertidas por la entrevistada, no opinión del diario. Pero no tuvo en cuenta, que cuando un periodista repite palabras de su entrevistado, debe encomillar las mismas, para que el lector le otorgue debido marco a la nota. Así la “nube oscura” con que se trató de trazar un parangón entre Moreno y Milei, como si uno fuera continuidad de otro, perdió su fuerza predictiva y cayó en el remanso donde duermen otros tantos dimes y diretes.

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