Por Claudio Larrea – Director del Observatorio de Inteligencia Artificial – UCCuyo
Por Claudio Larrea – Director del Observatorio de Inteligencia Artificial – UCCuyo
Según un estudio del Observatorio de Inteligencia Artificial de la Universidad Católica de Cuyo, basado en modelos de Inteligencia Artificial Explicable, la educación secundaria cumple un papel decisivo en la inclusión digital de los hogares argentinos.
En un contexto donde la tecnología atraviesa el trabajo, la educación y la vida cotidiana, finalizar la secundaria se convierte en una herramienta clave para reducir desigualdades.
El análisis de datos realizado sobre las bases oficiales de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC entre los años 2017 y 2024 muestra con claridad que el nivel educativo del jefe o jefa de hogar influye de manera directa en la situación digital de la familia.
Los resultados indican que completar la secundaria reduce en promedio un 35% el riesgo de exclusión digital. En términos concretos, los hogares donde el referente adulto terminó sus estudios cuentan con mayores posibilidades de disponer de computadora, combinar dispositivos, utilizar internet con fines educativos y laborales, y acompañar a las nuevas generaciones en entornos digitales.
Este dato permite comprender que la inclusión digital no depende únicamente de la infraestructura. En los últimos años, la Argentina ha ampliado de manera sostenida el acceso a internet —en algunas zonas más del 90 % de los hogares ya dispone de conexión— pero la verdadera diferencia se observa en la capacidad para aprovechar esa conectividad.
Los hogares donde el referente adulto terminó sus estudios cuentan con mayores posibilidades de disponer de computadora, combinar dispositivos, utilizar internet con fines educativos y laborales, y acompañar a las nuevas generaciones en entornos digitales.
La educación formal funciona como un capital que se transmite dentro del hogar. Cuando el adulto responsable cuenta con secundaria completa o estudios superiores, aumenta la probabilidad de uso significativo de la tecnología: búsqueda de empleo online, trámites digitales, formación virtual y apoyo escolar.
La experiencia de la pandemia de 2020 evidenció esta realidad. Durante las clases virtuales y el teletrabajo, los hogares con mayor capital educativo lograron adaptarse con más herramientas y autonomía. La diferencia no estuvo solo en la conexión, sino en la capacidad para usarla estratégicamente.
El seguimiento a lo largo de los años confirma que esta relación entre educación e inclusión digital se mantiene estable. No se trata de un fenómeno pasajero, sino de un vínculo estructural entre formación y oportunidades.
En una sociedad cada vez más organizada en torno a plataformas digitales, servicios online y empleo remoto, la movilidad social incorpora una nueva dimensión: la capacidad de manejar tecnología de manera competente. En este escenario, la secundaria completa deja de ser solo un requisito académico y se consolida como un factor protector frente a nuevas formas de exclusión.
La inclusión tecnológica no es únicamente un desafío técnico. Es, ante todo, una oportunidad educativa. Fortalecer la finalización de la escuela secundaria y promover competencias digitales permite ampliar oportunidades, mejorar la empleabilidad y reducir brechas.
Los datos son claros: invertir en educación secundaria no solo mejora trayectorias individuales, sino que también fortalece la inclusión digital y la movilidad social en la Argentina contemporánea.