Las exigencias de construcción actuales y la creciente conciencia sobre la preservación de los recursos naturales están transformando la manera en que edificamos fuera de los centros urbanos. En la provincia de San Juan, una nueva tendencia arquitectónica y sustentable comenzó a ganar terreno con fuerza: el uso del biodigestor para el tratamiento de aguas residuales domésticas.
David Tognon, gerente de Katsuda, dijo que lo que inició como una solución para viviendas en zonas alejadas de la urbanización se fue expandiendo rápidamente hacia los sectores rurales y residenciales de campo. Frente a la tradicional cámara séptica, los biodigestores emergen como la opción más eficiente y ecológica para proteger el suelo, evitar la contaminación de las napas subterráneas y reutilizar el recurso hídrico en zonas críticas.
¿Qué es un biodigestor y cómo funciona?
Un biodigestor es un contenedor hermético que se instala bajo tierra y funciona como un sistema de tratamiento primario para las aguas servidas (negras y grises) generadas en el hogar. Estas aguas residuales domésticas, originadas en baños, duchas, lavaderos y en la preparación de alimentos, contienen una alta carga orgánica (heces humanas, grasas, jabones y restos vegetales) que, de no ser tratados, resultan altamente tóxicos y nocivos para el medio ambiente.
El proceso anaerobio paso a paso:
- Recepción de fluidos: las aguas grises y negras ingresan al contenedor hermético de HDPE (polietileno de alta densidad).
- Separación y filtrado: el sistema utiliza varios filtros internos que separan el agua de los contaminantes sólidos.
- Proceso anaerobio: microorganismos y bacterias digieren la materia orgánica en ausencia de oxígeno, degradando los componentes peligrosos de forma segura.
- Descarga y reutilización: el agua pretratada se descarga de manera segura en el suelo mediante un pozo de absorción, infiltración o drenaje. El gran beneficio es que esta agua tratada puede ser reutilizada para el riego, cuidando un recurso vital en climas áridos como el de San Juan.
biodigestor
El biodigestor trata las aguas residuales domésticas y reutilizarlas para riego.
Daniel Arias
¿Por qué es la opción más elegida en zonas rurales?
Históricamente, las construcciones en zonas rurales dependían de las tradicionales cámaras sépticas con desagote. Sin embargo, los biodigestores representan un salto tecnológico clave debido a sus múltiples ventajas operativas y ecológicas.
Aunque la inversión inicial en un biodigestor es superior a la de una cámara convencional, la balanza se equilibra rápidamente al eliminar los costos de mantenimiento a largo plazo, la necesidad de camiones atmosféricos y los materiales extras de construcción.
Las 6 principales ventajas de instalar un biodigestor
En el mercado sanjuanino, firmas líderes como Rotoplas y Waterplas lideran la comercialización de estos equipos. Quienes optan por esta tecnología se encuentran con importantes beneficios diarios:
- Es más económico a largo plazo: al venir prefabricado en una sola pieza, su instalación la realizan un par de personas en muy poco tiempo. No requiere extensas excavaciones, cuadrillas de obreros que trabajen durante semanas ni materiales de construcción extra.
- Resistente y duradero: está fabricado en polietileno de alta densidad (HDPE), lo que garantiza que no se oxide ni se corroa con el paso del tiempo. En condiciones normales, tiene una vida útil que puede superar las 4 décadas sin sufrir fisuras por impactos o movimientos del suelo.
- 100% Higiénico y sin olores: al estar sellado herméticamente bajo tierra, te olvidás por completo de los malos olores y erradicás la posibilidad de desbordamientos en el terreno.
- Sistema autolimpiante: para la utilización del sistema se construye una cámara de lodo complementaria donde quedan retenidos los residuos sólidos. El equipo cuenta con un sistema de purga mediante una válvula. Solo se requiere abrir dicha válvula una vez al año para vaciar los lodos residuales, una tarea sencilla que no requiere mano de obra ni maquinaria especializada.
- Protección del medio ambiente y la salud: evita la contaminación de las napas de agua subterránea, de donde muchas veces se extrae agua potable en zonas rurales. Esto previene de forma directa brotes de enfermedades parasitarias, gastrointestinales o cólera.
- Adaptable a cada necesidad: existen soluciones a medida para cada proyecto. La gama va desde equipos pequeños de 600 litros (ideales para viviendas de hasta 5 personas) hasta sistemas de alta capacidad de 7.000 litros (capaces de abastecer complejos residenciales u oficinas de hasta 60 personas).
En San Juan, donde el cuidado del agua es una prioridad absoluta, las autoridades y los nuevos desarrollos inmobiliarios ya están exigiendo y promoviendo el uso de estas tecnologías ecológicas. El biodigestor dejó de ser una alternativa del futuro para convertirse en la norma del presente en la construcción sustentable.