En Iglesia hay alrededor de 10 establecimientos educativos de nivel secundario con distintas orientaciones. Pese a ser un departamento donde la minería se desarrolla desde hace varias décadas, ninguna institución se especializa en la actividad. Sin embargo, el vínculo de los proyectos como de empresas proveedoras con la comunidad educativa permite hitos que favorecerán al desarrollo de la juventud iglesiana en lo que respecta a la capacitación industrial.
Ejemplo de ello se puede observar en el interior del taller de la Escuela Agrotécnica Cornelio Saaveedra, donde se encuentra una soldadora industrial que llegó hasta la instalación gracias a una donación realizada por la empresa Finning CAT. El aporte que permitirá a los estudiantes incorporar conocimientos de soldadura industrial y fortalecer su preparación para desempeñarse en actividades que requieren cada vez más especialización.
Miguel Díaz, director de la institución educativa, destacó la importancia de contar con este equipamiento y señaló que representa un salto de calidad respecto de las prácticas que realizaban hasta ahora. Según explicó, los alumnos trabajaban con máquinas destinadas principalmente a reparaciones menores de herramientas y maquinaria agrícola. Con la nueva incorporación, podrán avanzar hacia otro nivel de capacitación.
“El impacto de la maquina en los alumnos será invaluable”, resumió el directivo en diálogo con CUYO MINERO al referirse a las posibilidades que se abren para el taller escolar.
De las reparaciones rurales a la soldadura industrial, un crecimiento de gran escala
La soldadora está en vías de ser instalada para que los estudiantes comiencen a trabajar con ella bajo la orientación del personal calificado de la escuela. Díaz explicó que el establecimiento cuenta con docentes preparados para acompañar ese proceso y brindarles herramientas que puedan aplicar en un futuro empleo.
El objetivo es que los jóvenes no solo adquieran conocimientos prácticos, sino que también puedan aspirar a desempeñarse como operarios calificados. Para Díaz este tipo de experiencias resulta fundamental en un contexto en el que la actividad minera demanda perfiles con mayor preparación técnica.
La donación forma parte de la colaboración que Finning CAT mantiene con escuelas y colegios técnicos de San Juan mediante la entrega de equipamiento y maquinaria. Se trata de máquinas que estuvieron en funcionamiento en la planta del Centro de Recuperación de Componentes (CRC) de la empresa y que, aunque continúan en buenas condiciones, fueron consideradas obsoletas para sus operaciones. De esta manera, equipos que dejaron de ser utilizados en la industria pueden convertirse en recursos de aprendizaje para las nuevas generaciones.
Una escuela agrotécnica que también mira a la minería
Aunque su orientación está vinculada al ámbito agropecuario, la formación que brinda la Escuela Cornelio Saavedra incluye contenidos que pueden aplicarse en diferentes sectores productivos. Díaz mencionó áreas como higiene y seguridad o el taller rural e industrialización, cuyos conocimientos pueden trasladarse tanto al trabajo en el campo como a otras actividades, entre ellas la minería. “Los chicos salen con nociones y preparados para muchas cosas que no únicamente tienen que ser agropecuarias”, sostuvo el director.
A modo de ejemplo, mencionó el caso de un egresado de la escuela que consiguió trabajo en un proyecto minero gracias a sus conocimientos en mecánica de tractores. Si bien en alta montaña vehículos como los tractores suelen no ser habituales, la mecánica de la máquina se replica en unidades de gran porte.
La incorporación de tecnología permite ampliar las experiencias de los alumnos y acercarlos a tareas que forman parte de distintos procesos industriales. La soldadura, además de su utilidad para la reparación y fabricación de herramientas, puede abrirles posibilidades de capacitación en trabajos vinculados con la operación y el mantenimiento de equipos.
El interés de los alumnos y el vínculo con las empresas
Díaz aseguró que la noticia de la donación fue recibida con entusiasmo por los estudiantes, que encuentran en el taller un espacio atractivo para trabajar con herramientas y maquinaria. “Están muy contentos”, comentó el directivo, quien reconoció que muchos jóvenes tienen puesta la mirada en la minería por las oportunidades de empleo que ofrece en San Juan.
La escuela mantiene, además, un vínculo fluido con las empresas que operan en el departamento. Según Díaz, existe un diálogo permanente con las compañías y la institución busca conocer sus necesidades para orientar la preparación de los alumnos. En ese sentido, la máxima autoridad de la escuela puso en valor los tres módulos que fueron donados por Barrick, para el dictado de clases y un salón destinado a capacitaciones en seguridad y oficios.
La meta del establecimiento es que los egresados cuenten con herramientas para desenvolverse en distintos ámbitos laborales y respondan a los requerimientos de una industria que demanda personal capacitado, pese a no tener la orientación vinculada a la minería. En ese camino, la nueva soldadora se suma a los recursos de la escuela para convertir el aprendizaje de los adolescentes en una experiencia más cercana a las exigencias del mundo del trabajo.