“Argentina es un país históricamente agrícola y ganadero, que tiene un ciclo anual, ahora tiene que acostumbrarse al ciclo minero, que es de mediano plazo”, aseguró Ernesto Cussianovich en el encuentro organizado por CAPRIMSA y CAME en el Museo de Bellas Artes. El socio de Poliarquía y director del área de minería y energía de la consultora, señaló cómo está impactando el desarrollo minero en la opinión pública nacional, sanjuanina y también vinculada a proveedores.
Durante su disertación, Cussianovich explicó que nunca había sido convocado por el sector de proveedores, agradeciendo a Fernando Godoy, presidente de CAPRIMSA, porque aseguró tener “mucho para sobre este sector”. Efectivamente durante su presentación mostró las primeras mediciones que hicieron en este sentido, donde se vio que San Juan tiene un alto conocimiento de sus empresarios que venden bienes y servicios a la industria.
Pero además, explicó, los datos que han recopilado en la encuesta 2026 muestran que hay un gran desafío para la minería: el manejo de expectativas. Según señaló, este trabajo tiene que ver con las empresas operadoras y exploradoras, que deben “mostrar no solo qué van a hacer sino cuándo y en qué plazos”, sino que también aseguró que es una tarea de los proveedores porque serán el enlace clave con el resto de la sociedad.
Cómo cambió la opinión sobre minería
Cussianovich sostiene hace algunos años que “el litio y el cobre se han convertido en ventrílocuos de la minería, mejorando la imagen a nivel nacional”. Para el especialista, este rol sigue firme, con el cobre ahora tomando una posición más relevante que el insumo de las baterías eléctricas.
Así, la opinión sobre el sector a nivel nacional “ha evolucionado de una postura de prohibición o resistencia a que hoy la sociedad crea que la minería es un motor de desarrollo”. Pero esto, explicó, implica nuevos desafíos para el sector que “debe hacer un esfuerzo en controlar las expectativas porque lo que puede suceder es tener mineros anti mineros, porque no cumplieron con lo que esperaban”.
Un ejemplo de esto es lo que ha sucedido en el último año en San Juan. Si bien la provincia sigue teniendo una amplia aprobación del desarrollo minero, superando el 75% de imagen positiva, bajó la cantidad de personas que dijeron que esta industria generar oportunidades de empleo del 80% al 60% en el último año. Esto, dijo Cussianovich, tiene que ver con la ansiedad que genera la búsqueda de oportunidades laborales.
“Las preocupaciones tradicionales se han desplazado a la exigencia de más transparencia, información clara y que se concreten las oportunidades”, señaló. Esta obligación, dijo, es principalmente del gobierno y las empresas mineras, pero también corresponde a los proveedores participar.