Una buena noticia, que ahora hay que esperar que se cumpla, recibieron ayer los bodegueros sanjuaninos porque desde la empresa Cattorini les comunicaron el compromiso de normalizar la entrega de botellas hasta fin de año para que los establecimientos puedan cumplir con sus compromisos de venta, incluso con el exterior. Se trata de unos 4 millones de botellas hasta diciembre de este año. Fue tras un apriete de la Nación ya que el propio ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, estaba al tanto del tema y había expresado su malestar por la demora, que estaba afectando las operaciones de las bodegas locales. El ministro nacional integró la comitiva que encabezó el presidente Alberto Fernández en su visita a San Juan. Fue el ministro de la Producción de San Juan, Andrés Díaz Cano, quien ayer dijo que desde la cartera nacional ya se habían puesto en contacto con la cristalera para que normalizara las entregas.

"Estuvimos hablando con el ministro Kulfas de la situación de Cattorini y me dio a conocer su preocupación y que ya se estaban ocupando de la situación", dijo Díaz Cano. Como parte de las gestiones, ayer mismo por la tarde, directivos de Cattorini, con la participación del gerente general de Cuyo, Matías Galdeano, se reunieron con integrantes de la Cámara de Bodegueros de San Juan, que preside Mario Pulenta. En el encuentro los representantes del sector vitivinícola recibieron la promesa de la cristalera de regularizar la entrega de botellas.

"Hemos encontrado muy buena predisposición desde la empresa de normalizar las entregas desde acá hasta fin de año", dijo Pulenta, a la salida del encuentro.

Aunque Kulfas no tuvo actividad propia durante la recorrida oficial, sí participó en la agenda presidencial, que incluyó una visita a la fábrica textil Vesuvio, en Pocito, que fabrica indumentaria de la marca Lacoste, y luego recorrió las obras de los barrios Sierras de Marquesado e Ingeniero Céspedes, en Rivadavia, donde se construyen viviendas que fueron anunciadas por el Gobierno nacional tras el terremoto de enero pasado. Pero sí tuvo tiempo de dialogar con Díaz Cano por el problema de los envases.

El problema no es nuevo porque las bodegas locales vienen desde hace meses padeciendo la falta de envases, lo que ha provocado el freno al envasado de vinos e incluso ha provocado demoras en operaciones de comercio exterior.

Fue así hasta que la semana pasada se reanudaron las negociaciones con el fabricante de las botellas. Una delegación de integrantes de la Cámara de Bodegueros de San Juan viajó a Mendoza, donde está la planta central de Cristalerías Cattorini, y se reunió con directivos de la firma. Los industriales sanjuaninos le llevaron un plan de abastecimiento hasta fin de año para 52 bodegas. La entidad industrial se unió a productores independientes de vino, nucleados en la Agrupación de Elaboradores de Vinos Artesanales (AEVA). Aunque las autoridades locales no participaron en el encuentro, estuvieron monitoreando los resultados. Entretanto, dieron aviso al área que comanda Kulfas, porque la cristalera, además de proveer a las bodegas de San Juan y Mendoza, también exporta y se sospecha que esa acción desabastece el mercado interno.

Cattorini fundó su planta en San Juan en 1965 y también cuenta con otra planta en Mendoza, con un horno en cada una, que actualmente están a pleno funcionamiento. Pero tiene un horno nuevo, que podría duplicar la producción.

Cantidad

4.000.000  Es el número aproximado de botellas que la Cristalera Cattorini se comprometió a entregar a las bodegas sanjuaninas hasta fin de año. Alcanza para satisfacer la demanda local.

 

  • Caída de las operaciones

Las falta de envases que enfrenta el sector bodeguero se da en un contexto de caídas en las operaciones tanto en el mercado externo como en el interno, en el primer semestre de 2021. La pérdida de poder adquisitivo, el acomodamiento de precios y la reacción de los mercados externos, son algunos aspectos a tener en cuenta.

Los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) sobre el mercado interno, indican que en los primeros cinco meses del año se vendieron 3.028.913 hectolitros (hl) de vino, lo que marca una reducción en volumen del 12,4% comparando con 2020. Crecieron los vinos varietales y espumosos (15,5% y 67,5% respectivamente), pero los vinos sin mención varietal cayeron un 22,8% y los "otros vinos" un 12,8%.

En ventas al exterior, con datos de enero a junio, el INV señala una caída en volumen del 15,9%, pero con una facturación un 18% mayor respecto de 2020, con ventas por U$S 432 millones. Esta diferencia entre el volumen y la facturación se da principalmente por la caída del 40% de las ventas de granel y por un crecimiento de 25% de los fraccionados, que tienen mayor valor promedio.

Al consultar con las entidades vitivinícolas sobre el mercado interno, la mayoría coincidió en que la baja era esperable por la actualización de los precios del vino y la caída del poder adquisitivo en general.