El mercado petrolero internacional volvió a encender señales de alerta. El barril de Brent superó otra vez los US$105 este jueves, en medio de un escenario marcado por renovadas tensiones en Medio Oriente y problemas climáticos que amenazan parte de la producción estadounidense.
El crudo de referencia internacional llegó a negociarse alrededor de US$105,37, mientras que el WTI estadounidense operaba nuevamente por encima de los US$90. El movimiento implicó una fuerte recuperación respecto del cierre anterior y llevó al Brent a valores que no alcanzaba desde hacía casi un mes.
Detrás de la escalada aparecen dos focos de preocupación simultáneos: por un lado, los ataques contra buques petroleros en el estrecho de Ormuz; por otro, el avance del huracán Isaías sobre el Golfo de México, que obligó a productores estadounidenses a detener temporalmente parte de sus operaciones marítimas.
Ormuz vuelve a estar en el centro de la tensión
Uno de los principales factores detrás de la suba es la situación en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta. En los últimos días, Teherán intensificó los ataques contra embarcaciones petroleras que atraviesan la zona, aumentando el temor a nuevas interrupciones en el transporte de crudo.
El impacto potencial es considerable. Según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), por esa vía transitaron alrededor de 20,9 millones de barriles diarios durante el primer semestre de 2025, un volumen equivalente aproximadamente al 20% del consumo mundial de petróleo y otros líquidos. Además, las alternativas terrestres disponibles solo podrían reemplazar una fracción de ese flujo en caso de una interrupción severa.
Por eso, cada episodio que amenaza la circulación en ese corredor suele trasladarse rápidamente a las cotizaciones internacionales. El mercado no reacciona únicamente a una eventual falta inmediata de petróleo, sino también al riesgo de que un agravamiento del conflicto reduzca la oferta disponible en las próximas semanas.
Un huracán suma presión desde Estados Unidos
El segundo elemento que empuja los precios proviene del otro lado del mundo. El huracán Isaías avanza sobre el Golfo de México y obligó a distintas compañías estadounidenses a suspender parte de la actividad offshore como medida preventiva.
La región tiene un peso importante dentro del mercado energético norteamericano. De acuerdo con TN, concentra cerca del 15% de la producción anual de petróleo de Estados Unidos, por lo que cualquier paralización prolongada puede reducir temporalmente la disponibilidad de crudo.
La coincidencia de ambos factores —riesgo geopolítico en Medio Oriente y problemas de producción en Estados Unidos— volvió a instalar la preocupación por una oferta global más ajustada.
Por qué una suba del petróleo preocupa más allá de los mercados
El precio del crudo no queda limitado al sector petrolero. Una suba sostenida puede trasladarse al costo de los combustibles, transporte, logística, industria y generación de energía, y convertirse en una nueva fuente de presión inflacionaria en distintas economías.
El movimiento también llega después de varias semanas de fuerte volatilidad. A comienzos de septiembre, el Brent todavía se movía cerca de los US$100, impulsado también por ataques e incertidumbre en Medio Oriente. Un mes después, la barrera de US$105 vuelve a colocarse en el centro de la escena.
Por ahora, la atención del mercado estará concentrada en dos variables: si se intensifican los incidentes en Ormuz y cuánto tiempo permanecerá afectada la producción en el Golfo de México. Cualquier empeoramiento podría mantener la presión sobre los precios internacionales y prolongar la incertidumbre sobre el abastecimiento.