El sector vitivinícola argentino inició el 2026 con cifras que marcan un quiebre respecto a la tendencia negativa de los últimos años. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, las exportaciones totales registraron un repunte del 17,9% en volumen durante el primer mes del año. Este impulso estuvo traccionado principalmente por las ventas al exterior de graneles, que mostraron un crecimiento del 59,1%, destacándose de manera excepcional el desempeño de los vinos blancos sin fraccionar, que treparon un 688% en comparación con enero del año pasado, informó Los Andes.
Juan Manuel Palomo, gerente de la Cámara Argentina de Vinos a Granel, explicó que al analizar el mercado se observa un comportamiento dispar entre los varietales y los genéricos. Mientras que los varietales sin fraccionar apenas sumaron 100 mil litros respecto al ciclo anterior, el cambio estructural se produjo en los vinos de mesa. Palomo detalló que, tras tres años de exportaciones mensuales que oscilaban entre los 360 mil y 450 mil litros, el primer mes de 2026 superó los 2 millones de litros, un fenómeno explicado casi íntegramente por la demanda de blancos genéricos.
Esta recuperación de la competitividad responde a una combinación de factores macroeconómicos y logísticos. Según los referentes del sector, la pérdida de mercados iniciada en 2022 debido a los altos costos internos parece haber quedado atrás. La estabilidad actual, sumada a un tipo de cambio más competitivo y a la existencia de stocks que presionaron los precios a la baja, permitió que Argentina volviera a ser un actor relevante en el mercado de volumen. Si bien estos vinos se comercializan a un valor unitario bajo, promediando los 30 centavos de dólar por litro, funcionan como un motor esencial para nivelar las existencias y evitar que los precios en la plaza interna se depriman.
El mercado internacional ha respondido rápidamente a estas nuevas condiciones. Países como Alemania, España y la República Checa han retomado la compra de blancos sin denominación para utilizarlos en sus propias marcas o para la elaboración de cortes. Desde la Cámara entienden que este repunte es el primer paso para revertir un 2025 que fue sumamente complicado, con caídas superiores al 14%. El desafío para el resto del año será consolidar la imagen de Argentina como un proveedor confiable, evitando los vaivenes de precios que en el pasado provocaron la salida forzada de los mercados externos.
Por su parte, el sector del mosto también reportó un inicio de año positivo con un aumento del 37,5% en sus exportaciones. No obstante, Martín Materia, presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes y Exportadores de Mosto, se mostró cauteloso al atribuir este salto a razones coyunturales, como la ventaja arancelaria temporal de la uva sobre la manzana en Estados Unidos o la reposición puntual de inventarios por parte de importadores. Las proyecciones para este subsector indican que el volumen anual será similar al de 2025, manteniéndose todavía por debajo de las 100.000 toneladas promedio de años anteriores, a la espera de lo que suceda con las cosechas del hemisferio norte en el próximo mes de septiembre.