La crisis de Granja Tres Arroyos sumó un nuevo capítulo de fuerte impacto laboral. La empresa confirmó el despido de 255 trabajadores de su planta de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, una instalación que cuenta con alrededor de 700 empleados y cuya producción se encuentra paralizada desde mayo.
La decisión implica la salida de más de un tercio de la dotación de esa planta y se produce mientras la compañía atraviesa una delicada situación económica y financiera, con instalaciones paralizadas y una negociación abierta para reestructurar una deuda estimada en US$350,9 millones.
Por qué Granja Tres Arroyos decidió los despidos
En los telegramas enviados a los trabajadores, la firma sostuvo que atraviesa “circunstancias extraordinarias y ajenas a su voluntad” que provocaron una fuerte disminución de la actividad. Las desvinculaciones fueron encuadradas por la empresa en el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, referido a situaciones de falta o disminución de trabajo que el empleador atribuye a causas que no le son imputables.
Entre los principales argumentos expuestos por Granja Tres Arroyos aparecen:
- La caída de las exportaciones, tras las restricciones que afectaron al comercio exterior argentino por los brotes de influenza aviar registrados desde 2023.
- Las dificultades para ingresar a mercados internacionales importantes, entre ellos China.
- Una mayor cantidad de pollo volcada al mercado interno, como consecuencia de la reducción de los envíos al exterior.
- La sobreoferta y la caída de los precios de comercialización dentro de Argentina.
- El incremento sostenido de los costos, que afectó los números de la compañía.
- Problemas operativos y conflictos colectivos que, según la empresa, contribuyeron a reducir la producción y los niveles de faena.
La firma aseguró que previamente había aplicado distintas medidas para intentar reducir costos, adecuar sus operaciones y preservar la mayor cantidad posible de puestos de trabajo, pero sostuvo que esas acciones no fueron suficientes para revertir la situación.
Una deuda de más de US$350 millones agrava el escenario
Los despidos se conocen mientras Granja Tres Arroyos intenta avanzar en una compleja reestructuración financiera por alrededor de US$350,9 millones. La crisis ya se refleja en distintos establecimientos de la compañía y no se limita a Entre Ríos.
En Río Cuarto, Córdoba, por ejemplo, la firma extendió la paralización de la planta Avex por otros 15 días, por lo que el establecimiento permanecerá sin actividad durante un mes. La medida alcanza a unos 350 trabajadores.
El deterioro adquiere todavía mayor dimensión por el peso que históricamente tuvo la compañía dentro de la industria avícola argentina: en sus años de mayor expansión llegó a contar con cerca de 7.000 empleados y capacidad para procesar hasta 760.000 aves por día.
Los gremios rechazaron los 255 despidos
La decisión generó una fuerte reacción de la Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) y del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación de Concepción del Uruguay (STIA). Las organizaciones rechazaron las cesantías y aseguraron que entre los afectados también hay delegados gremiales.
Los sindicatos sostienen además que los empleados vienen atravesando un atraso superior a cinco quincenas en el pago de salarios, situación que incrementó la incertidumbre entre los trabajadores y sus familias.
Mientras tanto, representantes gremiales mantienen conversaciones con la empresa y con los gobiernos de Entre Ríos, Buenos Aires y Córdoba en busca de alternativas que permitan recuperar la actividad y preservar puestos de trabajo.
El conflicto deja así un escenario complejo para una de las compañías emblemáticas del sector: 255 despidos confirmados, plantas con actividad reducida o paralizada y una deuda superior a los US$350 millones, mientras continúa la negociación para intentar reordenar el negocio.