El analista económico y divulgador enfocado en las pymes Damián Di Pace visitará San Juan el próximo martes 10 de marzo para presentar su libro “El futuro de las pymes: las claves para entender el mundo que se viene”. Antes de llegar a la provincia habló en exclusiva con DIARIO DE CUYO, media partner en el evento.
El enfoque central de la publicación tiene que ver con darle “un manual de herramientas diseñado para que las pequeñas y medianas empresas sobrevivan a la disrupción digital”, adelantó. El especialista enfocó su publicación para América Latina, Argentina y España, pero conoce la realidad de las firmas de San Juan y la realidad actual, entre la crisis vitivinícola y el impulso minero.
La charla está prevista como un encuentro entre el analista y las pymes sanjuaninas, como una oportunidad para entender por qué los nuevos desafíos del sector deberían estar entre las prioridades de la agenda empresarial. Es que según dijo, en diálogo con este medio, “las pymes deben hacer un cambio que ya no es necesario, es obligatorio para sobrevivir”.
En la entrevista Di Pace explicó que enfocó la divulgación que hace en el libro en encontrar ejemplos que sean del universo pyme. Además, identificó tres tipos de empresas que se enfrentan a los cambios y aseguró que en Argentina, el desafío es doble.
¿Cuál es el problema central que detectás para las pymes argentinas y latinoamericanas?
Las Pymes están teniendo un problema importante para adaptarse al cambio tecnológico disruptivo que vive el mundo. Me refiero a la incorporación de digitalización, comercio electrónico, inteligencia artificial y automatización de procesos. El libro es un manual de herramientas para que una Pyme, que quizás no tiene acceso a información de base, pueda inspirarse en casos reales de otras Pymes que sí lograron insertarse en ese cambio. A diferencia de otros libros que te muestran casos de grandes corporaciones que no le sirven al pequeño empresario, acá trabajamos con la casuística de empresas a su escala.
¿Qué es lo que hace que a una Pyme le cueste tanto dar ese salto?
Es una cuestión mental antes que tecnológica. Existe un desconocimiento de las herramientas disponibles para mejorar los procesos productivos porque muchos dueños vienen de otro siglo y tienen sesgos mentales. Tienen todo su capital humano atado a procesos de producción del siglo pasado. Pero hoy, para participar de cadenas de valor y entregar a grandes empresas, o se adaptan o quedan fuera. Ya no es un cambio necesario, es obligatorio: las Pymes que mejoren su productividad van a desplazar a las que no lo hagan.
En tu análisis mencionás diferentes "tipos" de Pymes frente a este cambio. ¿Cómo las definirías?
Identifico tres categorías. Están las Pymes "Dinosaurios", que se sienten cómodas y estables en el sistema de producción del siglo pasado. Luego las "Camaleón", que son empresas tradicionales que logran adaptarse al cambio de contexto. Y finalmente están las "Nativas", que son Pymes jóvenes que ya nacen con estos procesos tecnológicos integrados, lo cual les hace el camino mucho más fácil.
En San Juan, la relación de las Pymes con las grandes mineras es un tema central. ¿Cómo influye ese vínculo en la productividad?
Es determinante. Según informes globales, las Pymes que son proveedoras de grandes empresas (modelo Business to Business) tienen un 40% más de productividad que las que venden directo al consumidor. ¿Por qué? Porque para ser proveedor de una minera te exigen normas, sellos de calidad y niveles de eficiencia que te obligan a ser más productivo. En cambio, el consumidor final no te exige eso; simplemente, si no le gusta lo que ofrecés, se va con otro y perdés el mercado.
P: ¿Es más difícil ser Pyme en Argentina que en el resto del mundo?
Definitivamente. En España, Estados Unidos o Uruguay, la Pyme está volcada netamente a la productividad. En Argentina, el empresario tiene un "doble peso": además de la necesidad de adaptarse tecnológicamente, debe lidiar con la alta presión tributaria, la burocracia, las regulaciones y los problemas de infraestructura.
P: Hablando de la región de Cuyo, ¿cómo ves el panorama para sectores tradicionales como la vitivinicultura y la minería?
La vitivinicultura tiene un gran problema y debe rediseñar su ciclo productivo urgente. El mundo consume menos vino, los precios bajan y los costos internos en Argentina son muy altos. Hay que ver qué otras demandas globales se pueden canalizar con esa misma infraestructura de tierra y regadío.
Por otro lado, sobre la minería, es mentira que no genera empleo. En Catamarca, por ejemplo, generó el 70% del nuevo empleo de forma directa o indirecta. Además, permite que las Pymes locales se robustezcan; quizás hoy sos una empresa de transporte para una minera, pero esa exigencia te permite profesionalizarte y luego exportar servicios a otros sectores. En cuanto a la seguridad ambiental, creo que en los últimos 10 o 12 años se ha avanzado muchísimo en San Juan.