El Grupo Peñaflor ha salido a desmentir categóricamente las versiones sobre presuntas dificultades económicas, asegurando que su cadena de pagos se mantiene intacta y que cumplen en tiempo y forma con productores, empleados y entidades financieras.
La compañía dejó saber que sus finanzas están en orden.
El Grupo Peñaflor ha salido a desmentir categóricamente las versiones sobre presuntas dificultades económicas, asegurando que su cadena de pagos se mantiene intacta y que cumplen en tiempo y forma con productores, empleados y entidades financieras.
La compañía sostiene que su estructura es sólida gracias a un modelo de negocios diversificado que combina ingresos en moneda local y extranjera, lo que les permite exportar cerca de US$200 millones anuales a más de 95 países y consolidarse como el mayor productor de Malbec a nivel global.
Esta aclaración oficial surge en un momento de extrema sensibilidad para la vitivinicultura argentina, donde el aumento de costos y la caída del consumo interno han golpeado con fuerza la rentabilidad del sector.
Mientras Peñaflor ratifica la continuidad de su plan de inversiones en Mendoza y su estabilidad financiera, otras firmas emblemáticas atraviesan escenarios mucho más complejos. Bodega Norton ha tenido que recurrir a un concurso preventivo para renegociar sus deudas, y Bodega Bianchi se encuentra en pleno proceso de reestructuración para ordenar sus finanzas.
En definitiva, el comunicado busca separar el presente del gigante exportador de la crisis generalizada que afecta a gran parte de la industria. Al apoyarse en su escala internacional y su fuerte perfil exportador, la empresa intenta disipar cualquier rumor de contagio frente a las reorganizaciones financieras que hoy marcan la agenda de otras bodegas históricas del país.
Fuente: Los Andes