El dólar volvió a ubicarse por encima de los $1.400 en el mercado oficial y cerró la jornada a $1.416 en el segmento mayorista, en un contexto marcado por la fortaleza global de la moneda estadounidense y el menor atractivo del carry trade en el mercado local. El volumen operado en contado superó los u$s339,6 millones, reflejando una jornada con alta actividad.
Durante la rueda, el tipo de cambio mostró movimientos mixtos, aunque terminó consolidándose en torno a los $1.416, una cifra que lo mantiene 14,6% por debajo del techo de la banda cambiaria, actualmente ubicado en $1.621,98. En paralelo, los contratos de dólar futuro alternaron subas y bajas y el mercado ya descuenta que el tipo de cambio mayorista podría alcanzar los $1.439 hacia fines de marzo.
Cómo se movieron los distintos tipos de dólar
En el segmento minorista, el dólar cerró a $1.435 en el Banco Nación, mientras que el promedio de las entidades financieras relevadas por el Banco Central se ubicó en $1.440,9. A su vez, el dólar tarjeta o turista, que incluye un recargo del 30% deducible del Impuesto a las Ganancias, trepó hasta $1.865,5.
Entre las cotizaciones paralelas, el contado con liquidación (CCL) se ubicó en $1.477,27, con una leve baja del 0,1%, mientras que el dólar MEP retrocedió 0,2% hasta $1.434,96.
Por su parte, el dólar blue se vendió a $1.425, según operadores del mercado informal porteño. En San Juan, la cotización cerró a $1.470 para la venta.
Factores globales que presionan al dólar
El cambio de tendencia en el mercado cambiario también responde a factores internacionales. La escalada del conflicto en Medio Oriente fortaleció al dólar a nivel global y elevó la aversión al riesgo entre los inversores.
El índice dólar, que mide el desempeño del billete verde frente a una canasta de seis monedas internacionales, subió 0,5% hasta las 99,26 unidades. En la última semana acumula una apreciación cercana al 1,5%, encaminándose a registrar su mayor avance semanal desde noviembre de 2024.
De acuerdo con analistas financieros, esta tendencia global impacta directamente en economías emergentes como la argentina. “Si hay un cambio de tendencia del dólar a nivel mundial, obviamente también va a impactar en el mercado local”, explicó el analista Christian Buteler.
Menor oferta de divisas y cambios en tasas
En el plano interno, los especialistas señalan que el reacomodamiento de las tasas en pesos redujo parte del atractivo de las estrategias de carry trade, lo que quitó presión bajista al tipo de cambio.
A su vez, todavía no comenzó la liquidación de la cosecha gruesa, por lo que la oferta de dólares en el mercado permanece limitada. Este factor estacional suele revertirse entre abril y mayo, cuando ingresan con mayor fuerza las divisas del sector agroexportador.
El Banco Central sigue comprando dólares
En este escenario, el Banco Central (BCRA) volvió a intervenir en el mercado oficial y compró u$s124 millones durante la última rueda. En la primera semana de marzo, la entidad acumula un saldo positivo de u$s251 millones.
Sin embargo, las reservas internacionales registraron una caída de u$s383 millones, ubicándose en u$s45.825 millones. La baja se explicó principalmente por la caída en las cotizaciones de activos financieros, entre ellos el oro, que retrocedió 1,4%, lo que implicó un ajuste cercano a u$s200 millones.
Para seguir el contexto económico, también podés leer el análisis completo sobre la evolución del mercado cambiario argentino en lo que va del año.
Qué espera el mercado para el dólar
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ubica el tipo de cambio promedio de marzo en $1.429. Para abril, la proyección se eleva a $1.452, mientras que para mayo podría alcanzar los $1.475.
Según analistas del mercado financiero, el escenario hacia las próximas semanas podría caracterizarse por mayor volatilidad cambiaria, influida tanto por factores globales como por variables estacionales del mercado argentino.
En ese marco, el titular de F2 Soluciones Financieras, Andrés Reschini, explicó a ambito.com que la incertidumbre internacional lleva a los inversores a tomar posiciones más cautelosas. Esto se traduce en tasas más altas en los bonos del Tesoro de Estados Unidos, fortalecimiento del dólar y menor atractivo para activos de economías emergentes.