Colocar una manzana fresca junto a los tubérculos en una bolsa de tela o cajón de madera es un método tradicional para evitar que las papas echen brotes en la despensa. Esta combinación natural frena la germinación y conserva la textura firme de las papas por más tiempo.
Por qué la manzana ayuda a conservar los tubérculos
Cuando las papas pasan varios días almacenadas en el hogar, suelen reaccionar a la temperatura y la luz emitiendo pequeñas yemas o brotes. A medida que estos brotes crecen, la papa pierde agua, se arruga y comienza a acumular solanina, una sustancia amarga que indica pérdida de calidad.
La manzana emite pequeñas dosis de gas etileno natural. Si bien este gas acelera la maduración de otras frutas, en el caso específico de las papas cumple un efecto inhibitorio sobre los brotes, manteniendo la latencia del tubérculo y reteniendo su almidón intacto.