Llenar la olla con agua, llevarla a ebullición y volcar un chorrito de aceite de cocina "para que los fideos no se peguen" es una costumbre heredada en miles de familias. Sin embargo, los maestros pausteros italianos consideran que esta práctica es un verdadero sacrilegio culinario. Poner aceite al agua de cocción no solo es un desperdicio de ingrediente, sino que arruina la capacidad de la pasta de absorber la salsa.



