Comprar una pintura de primera marca, elegir el color soñado y pasar el rodillo con entusiasmo puede terminar en decepción si a los pocos meses la capa fresca comienza a descascararse o a levantarse como si fuera una cáscara. El error no suele estar en la calidad de la pintura, sino en haber saltado la etapa crítica de preparación de la superficie. El uso del fijador sellador e imprimación es el secreto de la durabilidad.



