Con el paso de los años y la exposición continua a los rayos ultravioleta del sol, las ópticas de acrílico o policarbonato de los autos van perdiendo su transparencia. Se vuelven amarillentas, opacas y rugosas al tacto. Esto no es solo un problema estético: faro opaco reduce hasta un 40% la potencia de iluminación nocturna, poniendo en riesgo la seguridad al viajar de noche. Un producto de uso diario como la pasta dental permite pulirlos rápidamente.



