Hacer ñoquis caseros es un ritual que reúne a las familias, pero también una causa frecuente de desastres culinarios. El error más común al prepararlos es pasarse de harina, obteniendo ñoquis duros e indigestos, o poner de menos y ver cómo se disuelven por completo al volcar en la olla con agua hirviendo. Existe una fórmula de proporciones exactas por kilo de papa que garantiza ñoquis de textura sedosa que se deshacen en la boca.




