El omelette es la cena salvadora por excelencia: nutritivo, cargado de proteínas, económico y listo en un par de minutos. Pese a su sencillez, conseguir que quede dorado por fuera pero cremoso y jugoso en su interior requiere conocer dos o tres secretos de temperatura y batido. Evitá que te quede seco como una suela o desarmado como revuelto siguiendo estas recomendaciones básicas.



