El precio de los combustibles obliga a los conductores a buscar alternativas para optimizar el rinde de cada litro cargado en la estación de servicio. Si bien la mecánica del auto influye, el factor más determinante en el consumo es el estilo de conducción de quien maneja. Pequeños vicios al volante generan un gasto excesivo de nafta o gasoil que se refleja a fin de mes en el bolsillo.
Los vicios más comunes que disparan el consumo
-
Aceleraciones y frenadas bruscas: arrancar pisando a fondo en los semáforos consume hasta el doble de combustible. La aceleración debe ser progresiva y fluida.
Circular en marchas cortas: estirar las vueltas del motor en 1ª o 2ª velocidad eleva el régimen del motor. Hay que pasar de marcha apenas el motor lo permita (alrededor de las 2.000 a 2.500 RPM).
Llevar exceso de peso innecesario: usar el baúl como depósito de objetos pesados aumenta el esfuerzo del motor.
Manejar con las ventanillas bajas en ruta: a más de 80 km/h, las ventanas abiertas rompen la aerodinámica del vehículo, provocando más consumo que usar el aire acondicionado.
Presión incorrecta de neumáticos: circular con las ruedas desinfladas aumenta la resistencia al rodamiento y exige más potencia al motor.
Adoptar una conducción ecológica o eficiente no solo cuida tu presupuesto, sino que reduce el desgaste de los frenos, la embrague y las emisiones contaminantes.