La transición hacia un transporte con cero emisiones directas de carbono está transformando radicalmente la industria automotriz y energética a nivel global. Sin embargo, el impacto de la minería en autos eléctricos resulta determinante para fabricar los paquetes de baterías de alta capacidad y los motores que impulsan estos vehículos.
El desafío clave de la minería en autos eléctricos y los minerales estratégicos
A diferencia de un vehículo convencional con motor de combustión que utiliza cerca de 20 kilogramos de cobre, un auto eléctrico demanda entre 80 y 85 kilogramos de este metal. En el caso de los colectivos urbanos de pasajeros, esa cifra supera ampliamente los 300 kilogramos por unidad.
A diferencia de un vehículo convencional con motor de combustión que utiliza cerca de 20 kilogramos de cobre, un auto eléctrico demanda entre 80 y 85 kilogramos de este metal.
El volumen bruto detrás de la transición verde
- 48 toneladas de material bruto: Para obtener aproximadamente 500 kg de metales refinados para la batería de un solo auto, es necesario procesar decenas de toneladas de roca o salmuera.
- Cobre en la batería y el motor: Se distribuye en los ánodos de las celdas de litio, en los cableados de alta tensión y en los kilómetros de hilo enrollado del motor eléctrico.
- Litio, níquel y cobalto: Elementos clave para el almacenamiento de densidad energética que permiten autonomías superiores a los 400 kilómetros por carga.
Entender la cantidad de recursos necesarios para esta tecnología permite dimensionar el rol neurálgico que la actividad extractiva sostenible desempeñará en las próximas décadas.