6 de noviembre de 2026 - 20:52

Qué es el "síndrome de la clase turista" y cómo evitar trombosis en vuelos largos

Permanecer sentado e inmóvil durante muchas horas en trayectos largos afecta la circulación de las piernas.

Los vuelos trasatlánticos o los viajes en micro de larga distancia implican pasar entre 8 y 15 horas continuas sentado en espacios reducidos. Aunque el entusiasmo por llegar al destino predomine, la inmovilidad prolongada de las extremidades inferiores representa un riesgo para la salud vascular. Médicos hematólogos y de medicina del viajero advierten sobre el "síndrome de la clase turista" (trombosis venosa profunda), una afección previsible si se toman precauciones sencillas a bordo.

Cómo afecta la inmovilidad a las venas de las piernas

Al permanecer sentado sin mover los pies, la bomba muscular de las pantorrillas deja de presionar las venas para empujar la sangre de regreso al corazón. El flujo sanguíneo se ralentiza en las piernas, lo que sumado a la baja humedad de la cabina y la deshidratación, favorece la formación de pequeños coágulos de sangre (trombos).

4 pautas de prevención recomendadas por médicos

  • Movilidad periódica: ponete de pie y caminá por el pasillo durante 5 minutos cada 2 horas de vuelo.

  • Ejercicios en el asiento: realizá elevaciones de talones, movimiento de punta de pie y flexiones de rodillas sin levantarte.

  • Hidratación abundante: bebe agua constantemente durante el trayecto y evitá el consumo excesivo de alcohol y café, ya que deshidratan el organismo.

  • Usar medias de compresión graduada: para personas con varices o antecedentes circulatorios, las medias elásticas de descanso facilitan el retorno venoso.

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