Pasarse las manos por el agua en dos segundos o usar alcohol en gel de manera apresurada no siempre es suficiente para eliminar los microorganismos patógenos con los que entramos en contacto diariamente. En las picaportes, transportes públicos y dinero se acumulan virus y bacterias invisibles responsables de gripes, gastroenteritis e infecciones respiratorias. Aplicar la técnica correcta de lavado con agua y jabón es la medida de salud pública más económica e importante.
La química del jabón contra las membranas virales
Muchos virus e infecciosos poseen una capa exterior compuesta por lípidos (grasas). El jabón actúa desarmando esa estructura lipídica de la misma forma que disuelve la grasa de una sartén. Sin embargo, este proceso de neutralización no es instantáneo: requiere un tiempo mínimo de fricción constante para penetrar y destruir las membranas microscópicas por completo.
Guía paso a paso para un lavado de manos efectivo
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Moja y enjabona: humedecé las manos con agua limpia y aplicá suficiente jabón para cubrir todas las superficies.
Fricción de 20 segundos: frotá palma con palma, entrelazá los dedos, cepillá el dorso de las manos y repasá los pulgares durante el tiempo que lleva cantar dos veces el "Feliz Cumpleaños".
Atención a las uñas: frotá la yema de los dedos contra las palmas para limpiar debajo de las uñas.
Enjuague y secado: aclará con abundante agua y secate preferentemente con una toalla limpia o papel descartable.
Lavar tus manos de esta forma antes de comer, tras usar el transporte público o al regresar a casa reduce hasta un 50% el riesgo de contraer enfermedades infecciosas.