La escena dio la vuelta al mundo en cuestión de horas: Nicolás Maduro, esposado, con gafas negras que le cubrían la vista y escoltado por fuerzas estadounidenses rumbo a Nueva York, vestía un conjunto deportivo gris de Nike. Mientras el impacto político y judicial de su detención acaparaba la atención internacional, un detalle inesperado comenzó a dominar la conversación en redes sociales: su outfit.
Lejos de tratarse de una prenda exclusiva o diseñada para la ocasión, el conjunto que llevaba el mandatario venezolano pertenece a la línea Tech Fleece de la marca estadounidense. Buzo y pantalón, vendidos por separado, confeccionados con materiales reciclados, corte holgado y una estética sobria en gris oscuro con detalles en negro. Un diseño urbano, funcional y pensado para el uso cotidiano que, tras la difusión de las imágenes, se convirtió en un objeto de deseo global.

El efecto fue inmediato.
En cuestión de horas, el conjunto deportivo se agotó en la web oficial de Nike y en múltiples tiendas, impulsado no por una campaña publicitaria sino por una fotografía cargada de simbolismo político. El contraste entre la caída de un líder acusado de encabezar durante décadas una red de narcotráfico y la neutralidad casi anónima de su vestimenta alimentó la viralización. El precio tampoco pasó desapercibido: alrededor de 260 dólares en Estados Unidos y algo menos en Europa, dependiendo del mercado.

Mientras la imagen de Maduro recorría el mundo, en España otra escena, mucho más cotidiana, empezó a llamar la atención. Los jugadores del Real Mallorca llegaron al estadio de Son Moix luciendo exactamente el mismo conjunto. Mismo color, mismo diseño, mismas líneas negras en forma de V y la clásica cremallera oscura. La única diferencia: el escudo del club bordado en el pecho.

