Se trata de un tratamiento en crecimiento para aquellos que desean una barba más tupida, o cubrir zonas desprovistas de pelo. Las consultas han aumentado de forma considerable a partir de la pandemia. Cuáles son los motivos de este incremento y los testimonios de quienes han pasado por el quirófano.  

Aunque el trasplante de barba existe ya hace años, en el último tiempo ha comenzado a cobrar una relevancia y una popularidad que sorprende hasta a los especialistas en medicina capilar. En parte, por moda, en parte por una mayor familiarización con el tratamiento y un increíble avance en las técnicas quirúrgicas, hay un creciente número de pacientes que se acercan a la consulta a averiguar qué tratamientos existen para lograr una barba más poblada.

El antes y después de un microtrasplante de barba.

Las consultas han aumentado un 125% con respecto al período anterior a la pandemia”, confirma el Dr. Lusicic, cirujano experto en medicina capilar y presidente de Hair Recovery, empresa líder en medicina capilar. “En cuanto a la cantidad de intervenciones, en Hair Recovery estamos haciendo, por lo menos, unos 50 trasplantes de barba al mes en toda nuestra red. Contamos con 40 clínicas en toda Latinoamérica en las que recibimos no menos de 100 consultas semanales”, asegura.

El fenómeno no se limita a nuestro país, sino a toda la región. Según el Dr. Fernando Villalba, cirujano de Hair Recovery en Asunción, Paraguay, la demanda de pacientes que consultan cómo pueden mejorar su barba está en aumento. “La barba inicialmente parecía una moda pasajera, pero al parecer vino para quedarse. Veo cada vez más a pacientes decididos a hacerse un procedimiento definitivo, que se ven usando barba por un buen tiempo”, cuenta.

El microtrasplante de barba se realiza con anestesia local y con la técnica FUE y no deja cicatrices visibles

    

En cuanto a la cantidad de cabello requerida para este procedimiento, “se necesitan entre 2000 y 3000 unidades foliculares para una barba completa, pero esto se evalúa en cada paciente”, detalla la Dra. Alejandra Susacasa, vicepresidente de Hair Recovery. “El procedimiento se realiza con anestesia local y con la técnica FUE (de su sigla en inglés, Follicular Unit Extraction) y la velocidad de cicatrización es asombrosamente rápida. Además, no queda ningún tipo de cicatriz visible”, agrega.

En lo que respecta al diseño de la barba o el bigote -que también es un pedido frecuente entre los pacientes-, el mismo se realiza junto al paciente: qué zonas son las que quiere rellenar, si quiere el bigote más ancho o delgado, desde dónde quiere que comience su barba, entre otras cuestiones ligadas al costado estético del trasplante. En todos los casos, el resultado conseguido es sumamente natural -gracias a los últimos avances en las técnicas quirúrgicas- y visible en poco tiempo

“Cuando la zona donante es la propia barba, al cuarto o quinto día el paciente ya puede afeitarse como siempre y hacer sus tareas normalmente. Hacemos el trasplante un día, al otro día el paciente tiene que concurrir a la clínica, hacemos un control y lavado de la barba y al día siguiente, el paciente vuelve a sus actividades con normalidad”, explica Susacasa.

En cuanto al costo de la intervención, dependerá de la cantidad de unidades foliculares que se trasplanten, quiera cubrir, ya sea por una cuestión estética, o reparadora. En el segundo caso, se trata de pacientes que ya sea porque han tenido algún daño térmico por quemaduras, o por algún tipo de accidente, o que por cuestiones congénitas -como el labio leporino- tienen zonas desprovistas de cabello.

¿Quiénes son los principales interesados?

En el caso de Pablo Tapia (42), la inquietud por el microtrasplante de barba fue estética y se remonta a 2 años atrás: “Básicamente, no tenía mi barba pareja. Tenía ciertas secciones en las que no tenía nada de pelo. Y nada, con el pasar del tiempo fue algo que me molestaba y no me gustaba. Estéticamente no me gustaba”, cuenta. “Descubrí el procedimiento y lo fui investigando de a poco, fui viendo casos, también veía cómo eran sus resultados, así que eso también me llevó a convencerme”, recuerda.

Como Tapia, la mayoría de los pacientes que recurren al microtrasplante de barba está entre los 35 y los 45 años (aunque el rango etario de pacientes que consulta va de los 22 a los 69 años) y su principal motivación es verse mejor, sentirse más cómodos con su imagen.

La mayoría de los pacientes que recurren al microtrasplante de barba está entre los 35 y los 45 años.

Actualmente, vivimos una época dorada de las barbas, guiada por figuras que marcan tendencia a nivel mundial: de David Beckham a George Clooney, pasando por Lionel Messi, las barbas llegaron para quedarse. Pero mientras hay quienes naturalmente tienen una barba tupida, es muy común ver barbas que no crecen de forma homogénea.  

“En mi experiencia, la mayor frecuencia en nuestra casuística es de pacientes que tienen menor densidad capilar en la barba, normalmente en las mejillas, por delante de las patillas. Son pacientes que quisieran enriquecer ese volumen. Con un trasplante de barba pelo por pelo en esos sectores con menor densidad conseguimos la homogeneidad deseada y realmente unos resultados muy buenos y muy naturales”, explica el Dr. Lusicic.

Hair Recovery cuenta con más de 40 clínicas en toda Latinoamérica.
En este caso, la clínica de Santiago del Estero.

Al margen de las modas, el microtrasplante capilar, su técnica y resultados son cada vez más difundidos en redes sociales, lo que incentivó a muchos jóvenes a asistir a una consulta con un especialista. Los resultados tanto estéticos, como anímicos, están a la vista de los mismos médicos. “Y es que lo que realmente busca el paciente con esta intervención es verse mejor, sentirse mejor, más confiado como así también, un tratamiento que realmente funcione, que sea a largo plazo y fundamentalmente, que sea natural. Eso es lo que encontrarán nuestros pacientes en todas las clínicas de nuestra red, una respuesta satisfactoria con un nivel de atención superior a lo conocido”, concluye Lusicic.