Mostrar el potencial del contrabajo en todo su esplendor es lo que mueve a estos seis músicos sanjuaninos a lanzarse al ruedo en un grupo independiente, que esta noche tendrá su debut nada menos que en el Auditorio Juan Victoria, a una semana de su reapertura. 


San Bassix es el nombre del sexteto que tiene apenas unos meses de vida, pero está integrado por experimentados músicos como Leonardo Groso, Cornelio Gelvez y Diego Vega, los tres docentes y músicos estables de la Orquesta Sinfónica de la UNSJ, junto a Delfina Maschio, Nicolás Valles y Santiago Palacios, alumnos avanzados de la Cátedra de Contrabajo del Departamento de Música.


"Surgió hace tres meses, la idea era justamente poder abordar obras originales para contrabajo y en este tipo de formación, obras para contrabajo solo, para dúo, trío, cuarteto, quinteto y sexteto. Queremos jugar y mostrarle a la gente cómo el instrumento se puede ir adaptando a un montón de situaciones y cómo se puede ir haciendo un ensamble con obras originales que es lo más maravilloso" contó Grosso a DIARIO DE CUYO. 


El repertorio tiene en gran parte obras de un famoso sexteto francés "L'Orchestre de contrebasses", que toman como referencia pero además al que contactaron para contarle el proyecto. "Son increíbles, nos mandaron la música para que la toquemos, no es clásica, son obras populares, abarcan rock, rock and blues, balada, vals" relató Grosso, que además desde este año es titular de la cátedra del Departamento de Música, tras el retiro del profesor Daniel Molina. 


Aunque ya han actuado antes en la gran sala del Juan Victoria, Grosso admitió que para todos implica una novedad, y por eso están "ansiosos, emocionados, y con mucha alegría" de poder presentarse con ensamble propio. 


"Tengo grandes expectativas con este concierto, ahora que podemos volver a disfrutar del Auditorio, que es el lugar donde todos dimos nuestros primeros pasos como contrabajistas y donde fuimos prácticamente todos los días a estudiar; volver a conectarse con ese hogar que hemos tenido todos ha sido muy gratificante" dijo Santiago Palacios, que tiene 26 años, hace seis que estudia música y desde 2008 es miembro estable de La Camerata. 


Por su parte, para Nicolás Valles, estudiante del profesorado de música y recién recibido de la tecnicatura, es una experiencia muy enriquecedora. "Disfruto de compartir esta música y también de poder mostrarle al público que el contrabajo no es un instrumento de fondo, como algunos creen" dijo el músico de 27 años que ha tocado antes como solista e invitado en la fila de contrabajo de la Sinfónica. 


Delfina Maschio tiene 24 y es alumna de contrabajo hace 6 años y es la única que debuta en el escenario esta noche. "Estoy muy contenta de volver a tocar, en especial de esta forma, que mezcla lo popular con lo académico y muestra todas las formas que tiene el contrabajo de ser aplicado, es una propuesta interesante y divertida" acotó antes del espectáculo que además tiene un costado solidario, porque la entrada es libre llevando leche en polvo, azúcar o cacao que será donado al merendero de La Rinconada, en Pocito. 


Para Grosso, el contrabajo tiene hace un tiempo en la provincia gran crecimiento y un termómetro que cada año egresan nuevos intérpretes y se suman nuevos alumnos, por lo que quizás era hora que surgiera un ensamble del tipo que propone San Bassix (nombre que es el resultado de unir San Juan y de las palabras contrabajo y seis en inglés) que debuta hoy, pero parece tiene ganas de ir por más.