La Orquesta Sinfónica de la UNSJ ofrecerá un atrapante contrapunto sonoro el viernes

Bajo la batuta de Wolfgang Wengenroth y con el violín solista de Alexander Zuzuk, el público podrá disfrutar una experiencia musical particular.

Dirigida por el maestro Wolfgang Wengenroth, la Orquesta Sinfónica de la UNSJ ofrecerá el próximo viernes un exigente programa que articula un fascinante diálogo estético entre dos obras distanciadas por más de seis décadas: la Serenata nº 2 en La mayor, op. 16, de Johannes Brahms; y el Concierto para violín y orquesta de viento, op. 12, de Kurt Weill.

Pese a pertenecer a horizontes históricos y estilísticos distantes —el Romanticismo decimonónico y la vanguardia centroeuropea de los años veinte—, ambas partituras coinciden en un gesto estructural audaz: modificar deliberadamente la sonoridad habitual de la masa sinfónica mediante una drástica y meditada selección de sus timbres tradicionales, tal como marcaron desde el organismo.

Brahms elimina por completo la sección de violines para construir un universo sonoro cálido, íntimo y profundo, otorgando el liderazgo melódico a las maderas, metales y cuerdas graves. Y Weill dispone un único violín solista frente a una formación orquestal sin violines, violas ni violonchelos, dominada por vientos, percusión y contrabajos. De este modo, el cruce de ambas partituras demuestra cómo la restricción voluntaria de los recursos orquestales potencia una extraordinaria creatividad sonora, expresiva y contrapuntística en la interpretación.

La serenata de Johannes Brahms

Escrita entre 1858 y 1859 durante su estancia en la pequeña corte de Detmold, la Serenata n°2 en La mayor, Op. 16, pertenece a la etapa juvenil de Brahms. Concebida antes de la creación de sus cuatro grandes sinfonías, funcionó como un laboratorio estilístico decisivo para experimentar con la forma orquestal. La decisión de prescindir de los violines envuelve la obra en un color aterciopelado y melancólico, donde los vientos asumen el desarrollo temático principal con el refinado espíritu de la música de cámara. Sus cinco movimientos combinan la elegancia clásica con una profunda introspección romántica.

El concierto de Kurt Weill

Compuesto en 1924 bajo la tutela de Ferruccio Busoni, el Concierto para violín y orquesta de viento, Op. 12, evidencia al joven Weill previo a sus famosas colaboraciones teatrales con Bertolt Brecht. La obra destruye el modelo suntuoso del concierto romántico para ofrecer una sonoridad incisiva, transparente y objetiva, donde el violín solista -en este caso ejecutado por el solista Alexander Zuzuk- entabla un exigente diálogo con un amplio coro de vientos, percusión y cuatro contrabajos.

La cita con la Orquesta Sinfónica de la UNSJ

  • Día: viernes 4 de septiembre
  • Hora: 21:00 h
  • Lugar: Sala TES (Juan B. Justo 335 sur, Rivadavia)
  • Entrada: gratuita, retirar invitación por la sala

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