- Muy bien… no tenía idea… Mirá, para mí ha sido todo tan natural… todo bien, me estoy encontrando con muy buenas noticias…
- ¿Cuándo cayó en la cuenta que la fotografía era una pasión, más allá de trabajo?
- En realidad, siempre fue para mí una pasión. Qué sé yo, no recuerdo si hubo un cuándo, pero fue siempre para mí, sí, sí. Es un pasión… junto a lo que implica, llevarla permanente en la cabeza, en automático, digamos.
- ¿Qué es lo que lo apasionaba?
- No sé cómo explicarlo, pero para mí era algo muy natural, digamos, el hecho de salir y fotografiar. Así que no lo tomé nunca como algo especial, sino como una necesidad interior que tenía yo por esto... qué sé yo.
- ¿Qué le llamaba la atención? ¿Qué le hacía sacar la cámara y gatillar?
- Ah, pero eso es muy subjetivo. No te puedo decir que tenga un disparador o algo similar, pero para mí es como natural, llevar la cámara y disparar lo que se me presenta como algo interesante, obviamente. Es cierto que no voy por la calle disparando al tun-tun, pero es una cuestión muy especial, muy íntima de cómo me manejo.
- Pero hay un ojo más entrenado para observar, diferente al resto; o una sensibilidad al menos…
- Sí, algo de eso tiene que haber, creo que sí, que es así. Tengo una predisposición natural a ver las cosas como una fotografía, ¿no?, y a encuadrarla… Y bueno, si es necesario, volver otro día y hacer otros disparos… Bueno, esto es un proceso como automático, no es nada calculado. Lo siento como algo natural, de mirar y de encuadrar y de pensar siempre que puede haber un resultado. Digamos, una imagen plasmada en un papel, ¿no? Puedo andar por ahí, y aunque no tenga la cámara, estoy fotografiando.
Puedo andar por ahí, y aunque no tenga la cámara, estoy fotografiando Puedo andar por ahí, y aunque no tenga la cámara, estoy fotografiando
Oscar Pintor, junto a su esposa Marys y su hijo -y colega- Pablo (foto gentileza de Pablo Pintor para Diario de Cuyo)
- Usted ha transitado también la evolución de la fotografía, desde las viejas cámara y el revelado, a lo digital ¿Modificó algo su mirada este desarrollo?
- No… ha sido algo que se fue dando naturalmente, no fue para mí nada especial. El tema técnico va por un lado y por otro lado va esa cosa, esa predisposición a mirar y a encuadrar. Y, bueno, cuando se junta eso, sale algo, digamos.
La fotografía hoy
- ¿Sigue sacando fotos?
- Sí, por supuesto, pero nada muy especial, porque aprovecho mucho los viajes. Y cuando estoy acá, nada más, nada, lo que se presenta. No hay ninguna actitud especial ni premeditada para disparar.
- Imagino que debe tener su casa, o un lugar, lleno de fotografías suyas. Cuando usted las mira ¿qué ve, qué siente?
- ¿Qué es lo que siento? Bueno, un placer de haber producido una imagen, de haberla encuadrado, de haber fotografiado, apretar el botón, digamos, y fotografiarla. Y, bueno, después cuidarla.
- ¿Hay algo que las hilvana, algún elemento común que usted descubre al volver a mirarlas?
- Creo que no, porque nunca pienso en el final, en el resultado. Lo que sí disfruto es el hecho de tener la cámara en la mano y poder hacer una imagen que me atrajo, ¿no?, que me parece interesante. Todo es automático
- ¿Y tiene algunas favoritas dentro de su producción?
- Tendría que ponerme a revisar... En general atesoro un poco todo lo que produzco y una gran parte yace en la basura, las que quedan mal, ahí van.
- No siempre sale todo bien, ¿no?
- Exactamente, así es.
Oscar dijo que sacar la cámara y disparar ha sido siempre algo "natural" para él (foto gentileza Museo Franklin Rawson)
- ¿Y qué le diría a este señor fotógrafo a los jóvenes fotógrafos que están empezando? ¿Algún consejo?
No tengo ningún consejo específico.... Es algo muy muy visceral lo que siento en la fotografía, por lo menos yo. Y calculo que a todo el mundo que está haciendo algo con fotografía, y con ganas, con intención, le pasa lo mismo. No estoy pensando “esta foto va a ser ganadora, o voy a exponer y voy a... “. Nunca pienso en eso. Eso se da naturalmente. Después, está ahí, la imagen ya quedó, para lo que sea: si hay que exponerla, si hay que venderla, si hay que tirarla a la basura también.
- Bueno, quizás la clave sea esa, hacer las cosas con pasión… Y luego, ¿que sea lo que tenga que ser?
- Sí, así es, estoy totalmente de acuerdo.
San Juan: recuerdos de provincia
- Hace muchos años que se fue a Buenos Aires ¿Qué quedó de San Juan en usted, Oscar?
- Buena pregunta. Mirá, el recuerdo siempre muy presente, muy cálido, de toda mi mi vida en San Juan, digamos. Simplemente atesoro eso… San Juan ha sido, sigue siendo, mi lugar de nacimiento y de gran parte de mi vida, ¿no?
- Algunas imágenes de su juventud aquí debe guardar en esa memoria fotográfica…
- Sí, seguro, sí. No tengo una gran memoria, pero sí tengo esa impronta siempre ahí… Para mí San Juan está ahí, muy presente… Viva San Juan, carajo…
Oscar y Pablo (centro) estuvieron en San Juan en 2021, para la presentación de la exposición conjunta “Mundo Pintor” y la película “Memoria fotográfica”, de Pablo.