La familia de Camila Vecchiarello, la joven rosarina asesinada el domingo en Barreal, atraviesa las horas más dolorosas mientras espera el traslado de su cuerpo a su ciudad natal. Sus familiares reclaman que sea llevado en avión y no por vía terrestre, al considerar que el viaje por ruta demorará aún más la despedida. Al mismo tiempo, pusieron el foco en un supuesto antecedente de violencia de género que habría involucrado a su pareja, Carlos Gonzalo Riveros, ahora detenido por el femicidio.
“Mi hermana acaba de ser asesinada y no puede venir por tierra. Tendría que venir en avión y estar cuanto antes acá con nosotros”, expresó el hermano de Camila a un canal rosarino, en medio de un pedido desesperado para acelerar los tiempos. La familia sostiene que el traslado aéreo permitiría que el cuerpo llegue antes a Rosario, donde su madre y el resto de sus seres queridos esperan poder despedirla.
La situación se volvió todavía más angustiante porque, según explicaron, la madre de la joven está enferma y espera la llegada de su hija. Su padre y uno de sus hermanos, en tanto, viajaron hacia San Juan para acompañar las diligencias y conocer de cerca el avance de la investigación.
“Entendemos que todo es un proceso y todo lleva un tiempo, pero el tiempo nuestro, como familiares, pide que se acelere un poquito más”, reclamaron. La familia también cuestionó que, hasta el momento, no habría recibido una comunicación oficial de Gendarmería ni de la Policía de San Juan sobre lo ocurrido.
El antecedente de violencia que ahora preocupa a la familia
Más allá del pedido para trasladar el cuerpo, los familiares de Camila pusieron especial énfasis en un supuesto antecedente de violencia de género que habría ocurrido antes del crimen.
Según relataron, después de conocerse la noticia del femicidio, lograron comunicarse con compañeras que habían compartido con Camila su etapa de preparación para ingresar a Gendarmería. A través de esos contactos, recibieron información sobre una presunta situación de violencia que la joven habría atravesado mientras se encontraba en Salta.
La familia aseguró que Camila habría denunciado anteriormente un episodio de violencia de género y que sus compañeras tenían conocimiento de situaciones que describieron como violencia psicológica y manipulación por parte de Riveros.
“Ella aparentemente había denunciado un hecho de violencia de género”, señalaron sus familiares, quienes también manifestaron haber recibido la versión de que esa situación habría sido minimizada o no habría tenido el tratamiento correspondiente.
No obstante, estos dichos forman parte de la información que la familia recibió de terceros y deberán ser corroborados por la investigación judicial, que tendrá que determinar si existió una denuncia previa, cuándo fue realizada, ante qué organismo y qué medidas se adoptaron.
Camila y Riveros se habían conocido mientras se preparaban para ingresar a Gendarmería. Ella era de Rosario y él, de Salta. La relación avanzó rápidamente y ambos comenzaron a convivir en Barreal. El domingo, esa historia terminó de manera trágica con la muerte de la joven y la detención de su pareja.
Nueve heridas y una investigación que busca reconstruir el crimen
El informe del médico legista estableció que Camila sufrió nueve heridas provocadas con un arma blanca, localizadas en distintas partes del cuerpo, entre ellas el cuello, el rostro y las manos.
Las lesiones en las manos fueron consideradas compatibles con heridas defensivas, mientras que las heridas en el cuello le provocaron un shock hipovolémico que terminó causándole la muerte.
En la vivienda fueron secuestrados dos cuchillos con manchas de sangre, además de teléfonos celulares y otros elementos que serán sometidos a peritajes. También se encontró una carta que habría sido escrita por Riveros, en la que presuntamente se despedía de sus familiares y pedía perdón por lo ocurrido.
Mientras la Justicia avanza sobre las pruebas y los antecedentes de la relación, la familia mantiene dos reclamos centrales: justicia por Camila y que su cuerpo sea trasladado cuanto antes en avión a Rosario.
“Que esto no quede impune, por favor”, pidieron sus familiares, mientras esperan poder tener a la joven nuevamente en su ciudad para darle el último adiós.