El Gobierno de Brasil negó ayer ‘categóricamente‘ las versiones que circularon en la prensa sobre la renuncia de la presidenta, Dilma Rousseff, mientras que según algunas versiones se evalúa convocar al líder del Partido de los Trabajadores (PT), Lula da Silva, para que se sume al Gabinete.
El ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, desmintió ayer ‘categóricamente‘ las versiones sobre la presunta redacción de la carta de renuncia de Rousseff y aseguró que ella continúa garantizando la ‘gobernabilidad‘ a pesar de la inestabilidad política.
En medio de esta situación, Rousseff analizó junto a su equipo una reforma en el gabinete de ministros y una de las posibilidades barajadas, según trascendió, es el nombramiento de Lula da Silva, expresidente entre 2003 y 2011 que podría oxigenar el critico momento que atraviesa el gobierno enfrentado con parte del Congreso y salpicado por las denuncias de corrupción en Petrobras.
De acuerdo a O Globo y Brasil247 el exgobernante podría ser designado al frente de la cartera de Defensa, en la que hoy se desempeña el dirigente petista Jaques Wagner, o la Cancillería, comandada por el diplomático de carrera Mauro Vieira, ex embajador en EEUU y Argentina. Junto a la eventual designación de Lula el gobierno planea una ronda de consultas con los ‘Barones del PBI‘, grupo en el están contemplados ejecutivos de la siderúrgica Gerdau, el banco privado Bradesco, que acaba de adquirir a la filial brasileña de HSBC y el grupo de supermercados Carrefour.
El eventual nombramiento de Lula y la re aproximación con grandes empresarios serían dos iniciativas para levantar la mala imagen del Ejecutivo y así aventar el fantasma del juicio político, que tomó fuerza luego de que la última encuesta de Datafolha indicara que el 66% de la población ve con buenos ojos que Dilma se someta a ese proceso, que debe aprobar el Congreso.