EEUU no bajaba los brazos ayer, mientras esperaba que la marea negra provocada por el derrame de petróleo en el Golfo de México llegara mañana a la costa norteamericana. La explosión y su posterior hundimiento de la plataforma petrolífera de British Petroleum (BP) ocurrida el pasado 20 de abril supone uno de los peores derrames de crudo de la historia estadounidense.

Ante el riesgo de que se convierta en la mayor catástrofe ecológica de la historia de EEUU, BP comenzó ayer el transporte de una gigantesca estructura de acero de 98 toneladas que planea colocar sobre la fugas de crudo en el Golfo de México.

BP espera que la estructura pueda estar instalada este mismo fin de semana a 1.500 metros de profundidad en una operación sin precedentes cuyos resultados son inciertos. La estructura en forma de cúpula recogería el petróleo derramado y lo bombearía posteriormente a un barco contenedor. De tener éxito, se reduciría de forma significativa el vertido de crudo, que se calcula fluye libremente al mar a un ritmo de 800.000 litros diarios.

El artefacto está diseñado para canalizar el petróleo a través de una cañería hacia la superficie, donde puede ser recogido por una barcaza. En teoría, el sistema podría recolectar el 85 por ciento del petróleo que fluye desde el lecho marino, pero BP nunca ha instalado una estructura similar a una profundidad de 1.500 metros y no puede garantizar que el esfuerzo vaya a dar sus frutos.

Por lo demás, los equipos destinados en el área celebraron ayer la mejora en las condiciones meteorológicas que han devuelto la calma al mar y que de continuar, permitirían reanudar las quemas controladas del petróleo derramado, que ya ha colocado en situación de emergencia a tres estados norteamericanos, Luisiana, Florida y Alabama.

La pérdida de crudo amenaza el transporte, la vida silvestre, las playas y una de las zonas de pesca más fértiles de EEUU, suponiendo un gran peligro para uno de los ecosistemas más ricos del país. Con una superficie de casi 10.000 kilómetros cuadrados, como la isla de Puerto Rico, la mancha ya ha comenzado a contaminar los humedales y a afectar a las aves que se posan allí durante su trayecto migratorio.

EEUU aprobó los pedidos de tres gobernadores de estado de la costa del Golfo para financiar el despliegue de miles de efectivos de la Guardia Nacional para combatir al derrame, dijo el Pentágono. En tanto, BP dijo que está liberando 25 millones de dólares a Luisiana, Misisipi, Alabama y Florida para dar paso a proyectos de recuperación. El financiamiento puede ser usado para numerosos gastos como en tanqueros para alquilar.

Según los últimos datos divulgados por el Gobierno, hay ya más de 200 embarcaciones en la zona trabajando en las tareas de contención y limpieza del crudo. En Florida, las autoridades aprovechan la lentitud en el avance de la mancha negra para acelerar sus preparativos con el fin de salvaguardar las playas y el hábitat marino. Las autoridades de Florida señalaron que "no se proyecta hasta el próximo jueves un impacto en la costa Noroeste del vertido".

Paralelamente, los secretarios de Seguridad Nacional y del Interior de EEUU regresarán esta semana a la zona del Golfo para supervisar los esfuerzos destinados a proteger los ecosistemas de la región.