A través de una carta titulada “Siempre al servicio de la Iglesia”, publicada el 12 de marzo de 2026 desde el Vaticano, el obispo agustino expresó su gratitud por la confianza del Pontífice y reflexionó sobre el sentido de esta nueva responsabilidad en la Curia romana.
En su mensaje, Mons. Marín de San Martín recordó que el dicasterio que ahora encabezará tiene una misión claramente definida dentro de la estructura de la Iglesia. Citando la constitución apostólica Praedicate Evangelium, explicó que este organismo “es una expresión especial de la misericordia y, a partir de la opción por los pobres, los vulnerables y los excluidos, realiza en favor de ellos en cualquier parte del mundo la obra de asistencia y ayuda en nombre del Romano Pontífice”.
El nuevo prefecto asumirá así la tarea de coordinar las obras de caridad del Papa y canalizar la ayuda hacia quienes viven situaciones de pobreza o exclusión en distintos lugares del mundo.
De la Secretaría del Sínodo a una nueva misión
El nombramiento llega después de cinco años de servicio como subsecretario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, una experiencia que el prelado describe como enriquecedora: “Tras cinco años trabajando como subsecretario en la Secretaría del Sínodo, llega el momento de emprender otros caminos en el servicio a la Iglesia, Pueblo y Familia de Dios”, escribió.
En la carta reafirma su amor por la Iglesia y su disponibilidad total para servir: “A la que amo con todo mi ser y a la que deseo servir en lo que me pida, en lo que necesite de mí, como un hijo con su Madre”.
Uno de los primeros gestos del nuevo prefecto fue agradecer al Pontífice por la confianza depositada en él: “Quiero expresar mi profundo agradecimiento al papa León XIV por su confianza”. Al mismo tiempo reiteró su compromiso de fidelidad al sucesor de Pedro y su disposición a asumir plenamente la nueva responsabilidad: “Empeñaré todas mis fuerzas, lo que tengo y lo que soy, en esta nueva misión: con fidelidad, implicación y entusiasmo”.
La experiencia del camino sinodal
Mons. Marín de San Martín también evocó su paso por la Secretaría del Sínodo, remarcando que este periodo le permitió conocer de cerca la vitalidad de la Iglesia en distintas partes del mundo. “Los años vividos como subsecretario del Sínodo han sido de enorme riqueza para mí”, señaló, y resaltó especialmente “la vitalidad de la Iglesia, que ahuyenta las sombras del pesimismo y la resignación”.
Durante este tiempo, añadió, tuvo la oportunidad de encontrarse con numerosos fieles cuya vida cotidiana refleja el Evangelio. En sus palabras, ha conocido a muchos “santos de la puerta de al lado” que, con sencillez, coraje y alegría, viven y testimonian su fe y siembran Evangelio.
“Recuerdo especialmente al cardenal Mario Grech y a mis compañeros de la Secretaría General del Sínodo. El Señor los bendiga abundantemente”, expresó en su mensaje.
Espiritualidad centrada en Cristo
El obispo agustino dedicó también palabras de gratitud al Papa Francisco, quien lo llamó a colaborar en el proceso sinodal: “Mi agradecimiento al inolvidable Papa Francisco, que me llamó a colaborar en este tiempo de renovación y esperanza”. Según explicó, su trabajo durante esos años buscó “fortalecer la comunión, desarrollar la corresponsabilidad diferenciada e impulsar la misión evangelizadora” en el camino sinodal de la Iglesia.
En el corazón de su carta aparece también una reflexión espiritual sobre su vocación episcopal y su relación con Cristo: “Quiero mirar siempre a Cristo. Él da sentido a mi vida”, sostuvo, recordando las palabras que pronunció el día de su ordenación episcopal.
En una extensa oración citada en su mensaje, expresó: “Hubo un tiempo, Señor, en el que te preguntaba: ¿Por qué me has elegido? ¿Por qué yo? Tan frágil e insuficiente. No te pregunto ya. Solo te sigo. Pero no en la distancia, sino a tu lado. Por favor, pon tu mano en la mía, pon tu brazo sobre mis hombros. Vamos juntos. Tengo necesidad de ti, porque tú eres el centro”.
El prelado también citó a San Agustín al afirmar: “Esto sólo sé: que me va mal lejos de ti, no solamente fuera de mí, sino aun en mí mismo; y que toda abundancia mía que no es mi Dios, es indigencia”. Su reflexión concluye con una confesión de amor tomada del Evangelio de Juan: “Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero” (Jn 21,17).
Continuar la misión de servicio a los pobres
Al asumir su nueva responsabilidad, Marín de San Martín recordó también la labor realizada por su predecesor, el cardenal Konrad Krajewski, quien dirigió durante años la acción caritativa del Papa.
“Espero continuar la esforzada y magnífica tarea realizada por el cardenal Konrad Krajewski en estos años”, señaló.
Asimismo, subrayó que su propósito es situar a los pobres en el centro de su servicio: “Quiero poner a los pobres en el centro y dejarme interpelar por su grito, que es el de Cristo”.
Los pobres, lugar de la santidad
El nuevo prefecto recordó también una enseñanza del Papa León XIV sobre la presencia de Cristo en quienes sufren. Citando el documento Dilexi te, señaló que “la santidad cristiana florece, con frecuencia, en los lugares más olvidados y heridos de la humanidad”.
En esa misma línea, añadió que “los más pobres entre los pobres —los que no sólo carecen de bienes, sino también de voz y de reconocimiento de su dignidad— ocupan un lugar especial en el corazón de Dios”.
El texto continúa asegurando que “es en ellos donde Cristo sigue sufriendo y resucitando”, y que también “es en ellos donde la Iglesia redescubre la llamada a mostrar su realidad más auténtica”.
Misión vivida en comunión
“Sé que no estoy solo. Soy hijo de la Iglesia, formo parte del Pueblo de Dios. Caminamos juntos”, afirmó en su mensaje. Y pidió la oración de los fieles para sostener su misión: “Con humildad y confianza, pido a mis amigos y a todos cuantos quieran ayudarme, que, por favor, recen por mí. Necesito el sólido apoyo de la oración”.
El mensaje concluye con una reflexión sobre el valor evangelizador de los pobres: “Soy consciente de que el servicio a los pobres remite al Evangelio. Ellos nos evangelizan”.