Un voto de confianza. El actual presidente de España, Pedro Sánchez, festeja su triunfo en la sede del PSOE en Madrid.

El Partido Socialista (PSOE) que lidera el presidente de Pedro Sánchez ganó ayer las elecciones generales de España con 29% de los votos, pero necesitará tejer alianzas para gobernar. Mientras la irrupción de los ultraderechistas de Vox no alcanza para que la coalición de derecha le dispute el poder ante el desplome del conservador Partido Popular (PP), escrutado el 91,48% de los votos. 

El presidente saliente es el claro vencedor de los comicios en los que el PSOE, con 123 diputados, casi dobla en número los escaños del PP, que con 16,7% de los votos obtenía 65 bancas, un retroceso histórico respecto a los 137 diputados que tenía el partido liderado por Pablo Casado.

Los liberales de Ciudadanos se situaban en el tercer lugar con 15% de los votos y 57 escaños, seguidos por Unidas Podemos, con 14 % de los votos y 42 diputados. 

En quito lugar irrumpía Vox, que con 10% de los votos y 24 diputados se convierte en el primer partido de ultraderecha en acceder en el Congreso de los Diputados español en casi 40 años. 

El Socialismo también se ha asegurado la mayoría absoluta del Senado.

Sin duda Vox es uno de los grandes ganadores de la noche", dijo Narciso Michavila, jefe de la encuestadora GAD3 en una entrevista en televisión. 

En una elección dominada por el debate sobre los valores culturales y la identidad nacional, más que por la economía, la campaña de Vox estuvo marcada por una apasionada referencia a la historia, las costumbres y la supervivencia de España como nación. 

Con estos resultados, el PSOE deberá llegar a acuerdos con los izquierdistas de Podemos y otros partidos minoritarios para gobernar. Aún está en el aire si tendrán que pactar con los independentista catalanes, que obtienen 15 escaños. 

Por su parte, el frente de derecha formado por el PP, Ciudadanos y Vox sumó 148 diputados, con lo que se quedó lejos de alcanzar la mayoría absoluta situada en los 176 bancas. Los progresistas, PSOE y Unidos Podemos, los superan con 165 escaños. 

Los españoles votaron con una participación casi récord (75,78% del padrón) en las elecciones más disputadas y polarizadas del país, convulsionado en los últimos años por el conflicto secesionista de Cataluña.

Una votación fragmentada, seguida de largas conversaciones para formar una administración, se está convirtiendo en un tema recurrente en la política europea a medida que los votantes rechazan a los partidos tradicionales en favor de nuevos grupos usualmente en los extremos del espectro político. En España, cuestiones como la migración masiva o el escepticismo sobre el proyecto europeo que han dominado el discurso político en otras partes fueron eclipsadas por el tema de la unidad nacional y la amenaza del movimiento independentista en Cataluña. 

Cuando todavía está fresco en la memoria de la generación más antigua de españoles el trauma de la dictadura militar de Franco, fallecido en 1975, el país se ha mostrado contrario a la ola de nacionalismo y populismo que se extiende por otras partes de Europa.