La Gripe A (Influenza H1N1) se inició en México en el mes de abril y se fue propagando por el mundo hasta declararse el 11 de Junio el estado de pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La primera muerte por Gripe A en sudamérica ocurrió en Chile, que cuando sumó tres víctima fatales declaró la emergencia sanitaria. Distinto al caso de Argentina, que esperó a después de los comicios del domingo pasado para declarar la emergencia, cuando los muertos en el país ya superaban la barrera de los 40.

Sin ir más lejos, la directora de la Organización Panamericana de la Salud, Mirta Roses, explicó que el aumento brusco de enfermos por Gripe A en Argentina se debe a un "cóctel entre pandemias y procesos electorales" tales como el del domingo pasado, tras el cual renunció la ministra de Salud, Graciela Ocaña.

Hasta ayer, los casos de contagio eran unos 100 mil y las muertes llegaban a 56. Frente a ese panorama, las autoridades esperan que la población adopte la totalidad de las medidas preventivas recomendadas hasta su punto máximo, como la suspensión de clases y todo tipo de actividades que conlleve a la aglomeración de personas como espectáculos públicos, o encuentros en restaurantes, boliches, congresos, ferias etc. También se recomendó evitar saludos, besos, contacto físico y mantener distancias entre las personas.

Para los especialistas, Argentina se demoró en tomar estas medidas y en

declarar la emergencia sanitaria. México, en cambio adoptó medidas similares pero cuando el total de muertos era 20, cerca de la mitad de los que habían en Argentina cuando se declaró la emergencia.

En el país azteca se suspendieron las clases (por diez días), los recitales, los cines y se cerraron boliches. Las misas se celebraron sin fieles y los partidos de fútbol se jugaron sin hinchada.

Las medidas continuaron con la declaración de cinco días de asueto, para que los mexicanos permanezcan en sus casas sin ir a trabajar. Solo permanecían abiertos supermercados, shoppings y almacenes, pero prácticamente nadie salía de sus casas sin barbijos. Los subtes siguieron funcionando, aunque se instalaron cámaras para detectar la temperatura corporal.

Así se mantuvo el estado de alerta de México durante 17 días y finalmente se logró cortar la cadena de contagios. En paralelo, en Chile ya murieron 16 personas por la nueva influenza y hay 8.000 infectados.

En el vecino país se dispuso tratar a cualquier caso de gripe como si fuera la Influenza H1N1, es decir administrarle el tratamiento específico con Oseltamivir, el medicamento indicado para el nuevo virus. Pero en Argentina la modalidad adoptada desde un primer momento fue otra: reservar el stock de medicamento y destinar el tratamiento sólo a grupos de riesgos y enfermos graves.