Una ola de frío procedente de Siberia azotó ayer a Gran Bretaña con fuertes nevadas, que provocaron un caos en la red de transportes y obligaron a cerrar aeropuertos y centenares de escuelas. Después de afectar Escocia y el norte de Inglaterra, el temporal de nieve llegó a Londres para quedarse, como resultado de una ola de frío que castiga a Europa desde hace días y que como consecuencia ha dejado aeropuertos cerrados, retrasos y cancelaciones de vuelos, rutas y tramos ferroviarios cortados y problemas en el suministro eléctrico. Ayer el temporal se extendió a los países del sur del continente.

